Advertencia para vanidosos digitales

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Fuente: BBC Mundo Martes, 21 de Febrero de 2012 12:13

Si la belleza depende de los ojos de quien observa, entonces la belleza digital -entendida como cuán populares somos en la red- depende del computador que se consulte.


Y, en la era digital, la vanidad puede medirse por el número de veces que introducimos nuestro propio nombre en el casillero de búsqueda de Google.

Esta práctica tiene muchos nombres, al menos en inglés: egosearching, egogoogling, self-googling...

Su nombre oficial, sin embargo, es egosurfing, término que ya figura en el diccionario de la lengua inglesa de Oxford.

Pero aquellos que lo practican deben saber que el número de resultados que aparecen es relativo y varía según el computador donde se realiza la búsqueda.

Y no es que Google se haya roto: es que el número de entradas que aparecen cuando realizamos una búsqueda depende tanto del computador como de la copia del buscador que se está usando.

Existen varias copias de Google en el mundo y puede ser que su búsqueda se haya remitido a una versión con un flujo de tráfico menor en ese momento.

Además, los resultados también se personalizan según búsquedas realizadas con anterioridad y el lugar geográfico desde el que estamos accediendo a la red.

A ojo de buen cubero

Un principio básico que por supuesto tienen que tener en cuenta los egosurfistas, es que cuando introducimos nuestros datos, es probable que muchas de las entradas resultantes correspondan a otra María Jiménez o Juanito Pérez.

Por este motivo, una norma básica es entrecomillar las palabras o frase introducida para afinar al máximo la búsqueda.

Pero incluso entonces, le advertimos que no debe creerse del todo esas cifras.

Un estudio comparativo de consultas que obtuvieron menos de 1.000 resultados constató que incluso el mejor buscador realiza sus cálculos a ojo de buen cubero.

Ninguno de ellos proporciona el número exacto de documentos disponibles, son tan sólo estimaciones.

No obstante, los investigadores descubrieron que los resultados eran bastante precisos cuando sólo se introdujo una palabra. En cuanto añadían nuevas palabras, los resultados se hacían más vagos.

"Las estimaciones fueron confiables en el 80% de los casos, tan sólo se dieron errores de estimación en un 20%", dijo Ahmet Uyar, director del departamento de ingeniería computacional en la Universidad Mersin en Turquía.

"Pero cuando lo intentamos con dos palabras la precisión se redujo a la mitad", apuntó.

Y cuando se introdujeron cinco palabras la precisión caía abruptamente a tan sólo el 20% de las veces consultadas.

Los expertos dicen que esta falta de precisión se tolera para que las búsquedas se hagan más rápido.

Las super-computadoras que están tras bambalinas en este proceso trabajan muy deprisa, mezclando y comparando infinidad de documentos, descartando elementos basura y páginas donde las palabras rodeando tus palabras de búsqueda son las mismas, y todo esto lo hace en menos de uno o dos segundos.

Piensen cuánto hay que buscar en internet a nivel global. Los motores de búsqueda probablemente tan sólo cubren una pequeña fracción.

Entendiendo a los buscadores

En 1999, investigadores trataron de establecer exactamente qué porción real de internet se puede escudriñar con los buscadores más potentes y concluyeron que estos sólo abarcaban un escuálido 16%.

Aunque los motores de búsqueda han evolucionado muchísimo desde entonces, internet también ha crecido, por lo que es posible que los buscadores todavía sólo cubran una pequeña fracción de la información que ahí se esconde.

Además, los buscadores podrían tratar de repasar la red para siempre y aún así no encontrar todas las páginas de internet que allí se encuentran, asegura Mike Thelwall, investigador de cibermétrica de la Universidad de Wolverhampton en Reino Unido.

"La razón es que no hay una gran lista de páginas de internet en el mundo", dijo.

"Todos los motores de búsqueda empiezan con una serie de grandes páginas de internet y luego tratan de encontrar nuevas, principalmente siguiendo los vínculos en las páginas ya existentes. Así que si tienes una página de internet que nadie ha vinculado, es probable que Google no sepa de ti".

"Muchas páginas de internet no existen hasta que las buscas", añadió.

"Los resultados de Google son un ejemplo", explicó, "ya que el número de búsquedas distintas que se envían a Google a la vez pueden generar infinitos resultados de página".

"Además muchas páginas se crean con sistemas de generación de contenidos, con distintas variantes para distintos usuarios cuando entran en ellas".

"Estas páginas dinámicas incluyen a muchas páginas 2.0 editables por los propios usuarios, como lo son las redes sociales".

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