Carta del Director:

Más espacio para las mujeres


Cómo es de útil, siempre, el ejercicio del “benchmarking”. Entre las empresas, entre las sociedades, entre las naciones. Cuando uno encuentra alguien a quien tomar como referencia, de quién aprender las mejores prácticas, conocer dónde se hacen las cosas con los mejores estándares, puede trazarse líneas de acción hacia el futuro y en esas líneas definir metas de corto, mediano y largo plazo. Eso pretende hacer esta revista con muchas de las cosas que en cada edición entregamos a nuestros lectores. Cuando traducimos un artículo sobre una situación específica en algún lugar del mundo, estamos permitiendo una reflexión sobre nuestra propia realidad; cuando comparamos nuestros sectores manufactureros o de servicios, estamos ayudando a establecer una referencia competitiva para nuestros empresarios; cuando un exitoso hombre de negocios nos cuenta sus formas de hacer empresa y de caminar por el mundo, algo nos deja a todos. Igualmente, en nuestra columna Summa 25, hemos pretendido hacer del “benchmarking” un ejercicio más sistemático, escogiendo temas que nos interesan como sociedades en desarrollo y comparando nuestros indicadores con los de países de similar desarrollo relativo y con exitosas economías emergentes.

 

Son muchas las organizaciones internacionales, desde las del sistema de Naciones Unidas hasta algunas no gubernamentales o académicas, que cada día ofrecen más herramientas para enriquecer nuestra visión del mundo. En esta edición, por ejemplo, nuestra columna visita el tema de las brechas de género en el mundo, a partir de un estudio del Foro Económico Mundial. Los resultados son bastante singulares. Uno podría decir que la equidad entre los géneros se ha alcanzado en algunos servicios sociales como la educación y la salud, pero que persisten significativas diferencias en los asuntos de participación en la vida económica y, con mayor énfasis, en los asuntos relacionados con la conducción política de las naciones.

 

Menores tasas de participación en la fuerza de trabajo, menores salarios y una relativa baja participación en los cargos de alta dirección, constituyen los principales factores en el terreno económico. No obstante, sería interesante que este tipo de análisis incluyera otras variables, como participación en juntas directivas, emprendimiento empresarial (en particular en el sector de pequeñas empresas) y las cifras podrían cambiar significativamente. Sin embargo, no se puede predicar lo mismo en el caso de la participación en la dirección de los asuntos políticos, pues es innegable que allí se encuentra el principal factor de la brecha, tanto en el mundo en desarrollo como en las economías más avanzadas. El indicador utilizado es bajo en este último y significativamente inferior a otros índices en los países de la región latinoamericana y del Caribe. Las variables que mide el estudio son mujeres en cargos ministeriales, mujeres en las instituciones legislativas y mujeres como jefas de Estado.

 

Vienen más temas para compararnos. Summa quiere seguir entregando a sus lectores esas mediciones y volviendo sobre las mismas, en algunos casos, saber cómo vamos avanzando. Aprendemos de los mejores, en muchos casos; enseñamos a otros en algunos. De eso se trata.


Ronald Sauter
Director
rsauter@revistasumma.com


 

 

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