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Ad Astra impulsa la industria aeroespacial en Costa Rica

Cohete Ad Astra Fuente: La Nación Lunes, 10 de Enero de 2011 09:54

Tras cinco años de operar, Ad Astra Rocket Company Costa Rica, la empresa fundada por el astronauta costarricense Franklin Chang, se ha convertido en un motor para desarrollar la industria aeroespacial en el país.


Hasta ahora, Costa Rica había ignorado esta industria, un mercado muy bien pagado que tiene múltiples aplicaciones en campos como la medicina y las energías limpias, y que permitiría al país dejar de comprar tecnologías que tiene la capacidad de desarrollar, explicó Rónald Chang, director ejecutivo de esta empresa.

La compañía ya comenzó a plantar semillas para generar el efecto dominó que permita al país convertirse en una potencia tecnológica.

Las semillas las está sembrando principalmente en los estudiantes y por ello ha firmado convenios con varias universidades.

El primero fue en el 2006 con el Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR) para comenzar a crear la carrera de ingeniería aeroespacial. Los primeros pasos son dar cursos de este campo.

La cafetera espacial.

Con estudiantes del ITCR han desarrollado algunas proyectos.

Chang contó el caso de un estudiante que hizo una cafetera espacial, “infusor que sirve para hacer medicinas y otras cosas, pero la parte romántica es que sirve para hacer café”.

Otro caso es el de un estudiante que desarrolló un circuito integrado que permite obtener datos del motor que está en Ad Astra, en Liberia, Guanacaste.

Este circuito se puede usar para la industria en general porque permite obtener datos de las máquinas para que operen bien. Después de probarlo en el laboratorio en Liberia se podría comercializar, comentó Chang.

La empresa también ha firmado convenios con varios centros de estudio para que los estudiantes realicen pasantías en esta empresa.

Chang explicó que reciben unos seis u ocho estudiantes al año por tres meses y les asignan proyectos; pero, además, siembran en ellos el deseo de fundar sus propias empresas.

Los estudiantes deben estar en tercer o cuarto año de carrera, hablar inglés, tener calificaciones aceptables y ser humildes.

“El primer trabajo que les pedimos es barrer el edificio. Todos lo hemos barrido, yo también”, contó.

Otra forma de sembrar es el contacto con los estudiantes y profesores de centros educativos públicos y privados que todas las semanas visitan las instalaciones.

En cuanto proveedores, Chang explicó que tienen pocos en Costa Rica pues no se consiguen los materiales que requieren, pero señaló como un proveedor de conocimiento al Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) que les ha apoyado para capacitar a sus ingenieros en áreas como soldadura.

Chang detalló que la Asociación Estrategia Siglo XXI (a la cual apoyan) respalda un proyecto del INA para crear técnicos en áreas como superconductividad y materiales avanzados, quienes ayudarían al país para crear esta industria.

En la lista de ideas futuras Chang comentó la de lanzar un “picosatélite” centroamericano, un satélite miniatura; así como utilizar técnicas infrarrojas para tratar el cáncer de mama. Sin embargo, por una disposición de la Sala Constitucional que impide hacer experimentos en humanos, esta idea la deberán desarrollar en otro país.

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