Uvas en Managua, una mina de oro

Fuente: La Prensa (Nicaragua) Viernes, 04 de Mayo de 2012 11:11

Ni el calor de la capital ha afectado esta plantación fuera de lo común, que aplica técnicas de agricultura de Israel.


“Cuando empecé con esto los vecinos creyeron que estaba loco. Se trataba de plantar uvas en el techo de mi casa en plena Managua con una temperatura promedio de 36 grados centígrados”, cuenta Novis Rosales, naturista terapeuta.

“El secreto de la producción de uva está en la raíces, por eso procuramos cuidarla. Cada tres meses le cambiamos la tierra, le agregamos abono orgánico, que es estiércol de caballo, lombrices de tierra y abono completo, esa es la razón por la que esta raíz ha desarrollado hasta 45 centímetros de grueso”.

La aventura de Novis empezó hace doce años, cuando un amigo le trajo una pequeña ramita de Israel, entonces la sembré y cuando creció demasiado, construyó una estructura metálica de 35 metros (con dirección a la calle) sobre el techo, encima del cual produce la uva. Ahora tiene once matas que dan diez quintales cada tres meses.

“Con estas plantas se practica el riego por goteo, que es en la raíz, pero lo hago en el tallo, porque cuando el goteo era en la raíz obteníamos una cosecha de cuatro o cinco quintales y ahora tenemos 10 quintales de cosecha, porque en el tallo absorbe mayor cantidad de agua que envía a la producción”, explica Rosales.

Después que recolecta la uva del techo de su propia casa, extrae su jugo y le agrega salvia, canela, gordolobo, anís y luego vende un medicamento a base de jugo de uva que, según él, “ayuda a combatir el colesterol, el ácido úrico, la cirrosis y purifica los riñones, porque la uva es una de las frutas más completas que hay. Yo saco cien galones de jugo y a los tres meses ya no tengo nada”.

“Esta semana vinieron unos periodistas franceses que andan por todo el mundo recogiendo curiosidades para una revista que tienen y me dijeron que en toda América no habían visto algo así”, expresa Rosales, que ayer recogió la cosecha.

“Yo invito a la gente que tiene sus patios baldíos, que tienen la tierra ociosa, a que siembre uva, yo les puedo enseñar, brindarles asesoramiento, porque es un negocio fabuloso, el quintal de uva cuesta casi tres mil córdobas en este momento”, concluye el naturista.

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