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Cambio de energía

Energía solar Nicaragua Fuente: Leonardo Coca, corresponsal Nicaragua Martes, 02 de Febrero de 2010 17:47

Entre los años 2010 y 2017, Nicaragua prevé transformar su matriz energética y generar el 70% de la energía a partir de fuentes renovables


Viento, ríos y volcanes empiezan a ser parte del sector energético de Nicaragua, país que pretende cambiar su matriz de generación eléctrica en los próximos ocho años, para disminuir su dependencia de los derivados del petróleo.

La decisión de modificar la matriz energética fue propiciada por la apertura del mercado a mediados de la década pasada. Las inversiones extranjeras directas, que superaron los US$1.000 millones entre los años 2000 y 2009, le han permitido a Nicaragua reactivar su industria eléctrica, que hoy tiene una capacidad instalada nominal de generación de 895,96 mw, un avance sustancial frente a los 633, 2 mw que tenía en el año 2000.

En la actualidad, según el Ministerio de Energía y Minas (mem), el mercado energético del país lo conforman 35 empresas generadoras, transmisoras y comercializadoras. El subsector de generación lo conforman 18 empresas: diez térmicas, cuatro hidroeléctricas, dos geotérmicas y dos que funcionan con turbinas gas. En conjunto generan 3.361 gwh que son transmitidos a través de 64 estaciones y 2.332,68 kilómetros de líneas de transmisión del Sistema Interconectado Nacional.

Esta energía es comercializada por Unión Fenosa, por medio de sus empresas Distribuidora del Sur (Dissur) y Distribuidora del Norte (Disnorte), a 682.061 clientes de diversos sectores: residencial, comercial, industrial, alumbrado público e irrigación.

Según el Instituto Nicaragüense de Energía (ine) —entidad estatal reguladora del sector energético— otros 43.557 reciben energía de pequeñas centrales hidroeléctricas, plantas de generación a partir de biomasa y sistemas solares que generan 47,6 gwh que no están interconectados con el resto del país.

Las inversiones gubernamentales y privadas realizadas durante los últimos cinco años han permitido desarrollar proyectos de electrificación rural y urbana para llevar la energía eléctrica a más hogares nicaragüenses. Según las cifras de 2008 para América Latina y el Caribe de la CEPAL, en Nicaragua existe alumbrado eléctrico en 64,5% de los hogares, lo que representa un crecimiento importante comparado al 46,2% del año 2000.

Entre 2000 y 2008 el país ha empezado el cambio de su matriz de generación energética de térmica a energía proveniente de fuentes renovables: geotérmica, hidrológica, eólica y solar. Durante ese período se duplicó la capacidad de generación de energía hidroeléctrica y se triplicó la geotérmica.

En la actualidad existen 18 proyectos de generación energética con recursos renovables como el viento, el agua y el vapor volcánico; y los potenciales inversionistas provienen de España, Rusia, Israel, Estados Unidos, Venezuela e Italia. Sin embargo, a pesar de los avances en el cambio de la matriz energética, en el país todavía predomina la generación térmica (71,19%) basada en derivados del petróleo.

“Al país le urge la reconversión energética. Nicaragua tiene un gran potencial para generar energía geotérmica, porque su gran activo es la cadena de volcanes”, asegura César Zamora Hinojos, gerente de país de la multinacional energética aei.

Según los especialistas del mem, el potencial del país para generar energía a partir de recursos renovables supera los 3.000 mw distribuidos así: hidroeléctrica, 1.750 mw; geotermia, 1.000 mw; eólica, 200 mw y biomasa,100 mw.

“Tenemos mucha posibilidad de obtener recursos financieros para proyectos energéticos, necesitamos ponernos de acuerdo para empezar a cambiar la matriz energética y salir de la dependencia de los hidrocarburos”, reitera Zamora, quien gerencia dos generadoras: Tipitapa Power Company y Empresa Energética de Corinto, que juntas aportan 944,17 gwh, es decir, 39,45% de la energía térmica que genera el país.

A Nicaragua le urge el cambio de matriz energética porque la demanda de energía aumenta cada año entre el 3% y el 5%. El reporte del Centro Nacional de Despacho de Carga indica que en 2008 la demanda máxima fue de 506,30 mw y se espera que para 2010 supere los 520 mw.

Inversiones millonarias

El reporte cuatrimestral de la Dirección General de Servicios Aduaneros revela que entre enero y abril de 2009 se importó maquinaria industrial por valor de US$141,3 millones, de los cuales US$39 millones corresponden a plantas de generación eléctrica que el consorcio venezolano-nicaragüense Albanisa operará en Nagarote, 45 kilómetros al noroeste de Managua.

Esta empresa también ha solicitado una concesión para instalar turbogeneradores eólicos en la planicie de Rivas, fronteriza con Costa Rica, zona donde opera el Parque Eólico Amayo, cuya capacidad de generación nominal es 39,9 mw.

Según un documento del mem, para el año 2012 entrarían al mercado energético nacional nuevos operadores hidroeléctricos, eólicos y de biomasa, entre los que destacan Inversiones Hidroeléctricas, Nicaragua Sugar State (Ingenio San Antonio), Desarrollo Vientos Alisios, Blue Power & Energy, Energía, Comercializadora de Vientos, Hidralia, Energética y Centrales Hidroeléctricas de Centroamérica. Las inversiones que harían estas empresas rondarían los US$125 millones y se dispondría de una capacidad de generación nominal adicional de 404,82 mw.

La Asamblea Nacional aprobó por unanimidad, en julio, el desarrollo del proyecto hidroeléctrico Tumarín, que generará 160 mw y ahorraría al país US$80 millones anuales en la compra de combustibles derivados del petróleo que son utilizados en la generación térmica. Este proyecto hidroeléctrico costará US$600 millones, inversión que hará el consorcio brasileño Queiroz Galvâo y que se usará para construir una represa, la central hidroeléctrica, una subestación y la reubicación de unas trescientas familias que viven dentro de los límites de lo que será el embalse de aproximadamente 55 kilómetros cuadrados.

“Esta inversión es muy positiva para Nicaragua, crea un amplio potencial en capacidad energética. Actualmente se está haciendo un inventario de propiedades en la zona afectada, para luego proceder con lo referido a las indemnizaciones. A cada ciudadano le será reconocido el costo de su propiedad, además se mejorarán las condiciones de vida en la zona”, confirmó Marcelo Conde, representante de la empresa brasileña.

En tanto, otros grupos empresariales están en lista de espera, en las fases de estudio de sus proyectos, entre los que destacan El Hoyo-Monte Galán (geotermia), Alba-Rivas (eólico) y Nicaragua Sugar State (biomasa), que al entrar en operación generarán 200 mw, 80 mw y 30 mw, respectivamente.

Sin embargo, Vladimir Delagneau Barquero, propietario de Tecnosol, considera que “el cambio de matriz energética es un proceso que abarca varias dimensiones, no sólo la generación, sino también transmisión y distribución, porque si aumenta la capacidad de generación, también debe incrementarse la infraestructura energética que soporte esta nueva capacidad”. El mem estima que generar un megavatio de energía térmica cuesta entre US$120 y US$150, mientras el megavatio de energía eólica cuesta aproximadamente US$85, lo cual implica un ahorro superior al 40%.

Por esa razón las apuestas se inclinan a promover proyectos de generación eléctrica eólica y solar. En la actualidad, hay siete solicitudes de consorcios nicaragüenses y extranjeros para generar energía eléctrica eólica y seis empresas se disputan el mercado de la generación de energía solar, entre las que destaca Tecnosol.

Tecnosol provee e instala sistemas fotovoltaicos de diferentes potencias y aplicaciones: electrificación de poblados rurales, refrigeración, bombeo de agua para consumo humano y uso agrícola, cercas eléctricas para el ganado y para viviendas, y calentadores de agua solares. A la fecha ha instalado más de 40.000 sistemas solares y ha ejecutado más de trescientos proyectos de energía de diversa índole.

Se estima que estos sistemas instalados han desplazado 240.000 toneladas de dióxido de carbono (co2) y beneficiado a más de 240.000 personas, ya que permiten el ahorro de US$1,11 millones cada mes en compra de kerosene y contribuyen a reducir el uso de leña en las zonas rurales.

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