La gerontoarquitectura inspira los edificios del futuro

28 octubre, 2017
in Category: Innovación
0 0

La gerontoarquitectura inspira los edificios del futuro

La gerontoarquitectura inspira los edificios del futuro

El diseño piensa cada vez más en los adultos mayores.

Por Revista Summa

El mundo entero envejece. Según el informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de 2015, Perspectivas de la Población Mundial, la población mayor de 60 años es la que más crece cada año.

Entre 2015 y 2050 se espera que la población mundial de más de 60 años aumente de 900 a 2.100 millones de personas, o sea, pasará de 12% a 22%. Para entonces, la quinta parte del mundo tendrá más de 60 años de edad.

En 1930, la esperanza de vida era de 46,9 años y hoy ronda los 79. Estos cambios demográficos traen grandes retos sociales y la arquitectura no escapa de ellos.

Una respuesta arquitectónica

Con los años, las necesidades de las personas cambian. Según explica Evelyn Barrientos, gerente de Enfermería de Verdeza, problemas de movilidad y deterioro cognitivo son los que más aquejan a los adultos mayores. Algunos presentan limitaciones de fuerza, atrofia muscular o artritis, desgaste auditivo o visual y hasta dificultades para expresarse.

También la socialización es un tema importante. A menudo, las personas están lejos de sus hijos, han perdido a su pareja y necesitan contacto humano para no caer en depresión. Aunque muchos adultos ven limitadas sus actividades por estas condiciones o requieren ayuda para desenvolverse en su vida cotidiana, eso no quiere decir que renuncien a su socialización, a su autonomía o a tener una vida activa.

La arquitectura ofrece una solución desde la gerontoarquitectura, un área que aborda temas de salud, sociológicos, urbanísticos, psicológicos y de apoyo para la tercera edad en el diseño de espacios para mayores. El fin común de estos enfoques es que los diseños ayuden a las personas a vivir mientras envejecen.

“A nosotros, como arquitectos, nos toca asimilar esa informacion, innovar en los espacios y  generar calidad espacial”, explica el arquitecto David Romero-Uzeda, de la oficina Dominique Coulon et associés, ubicada en Francia y creadora de diferentes proyectos públicos para adultos mayores.

Ciudades amigables

Ya desde 2007, la Organización Mundial de la Salud ahondó en este tema al elaborar el informe Ciudades Globales Amigables con los Mayores: Una Guía. En esa ocasión, se entrevistaron a adultos mayores de 33 ciudades del mundo y se les consultó qué características requiere una ciudad amigable con su grupo etario.
En el caso de los edificios, los entrevistados destacaron lo imperativo que resultan los ascensores, escaleras mecánicas, rampas, pasillos y entradas anchas, escaleras no muy altas ni empinadas y con barandales.

Pisos antideslizantes, zonas de descanso con asientos cómodos, señalización, baños con acceso a discapacitados y puertas livianas son otras de sus necesidades para desenvolverse con autonomía.

Dentro de esta corriente de arquitectura para adultos mayores, surgen las residencias que para envejecer. Se trata de lugares para personas mayores, en donde cada individuo tienen su hogar y su vida autónoma, y allí mismo reciben servicios de salud y la asistencia doméstica o social que requiera. Verdeza, un residencial para adultos mayores ubicada en Escazú, es un ejemplo de este modelo en Costa Rica.

“El grupo etario de adultos mayores es el de mayor crecimiento y queríamos ofrecer al mercado una alternativa ideal para enriquecer la vida de los adultos mayores y darle tranquilidad a toda la familia”, detalla Martí Jiménez, socio Director del proyecto.

“Este lugar surgió para dar una respuesta integral a las necesidades de esa población, con espacios diseñados especialmente para ella, aptos, agradables y seguros, atención personalizada y sobre todo, el fomento a la independencia. Nosotros creamos posibilidades de interacción social y estimulación cognitiva. Este es un lugar con todos los elementos para vivir los años dorados a plenitud. Es un edificio diseñado para hacer todo accesible a la población adulta mayor”, explica Alejandra Zamora, Gerente de Operaciones y Ventas de Verdeza.

Diseño para mayores

En términos de diseño, este edificio aplicó principios como tener pasillos amplios para que circulen sin obstáculos las sillas de ruedas, las andaderas y las personas con bastón. También posee pisos antideslizantes, hay barras en los baños y en los pasillos. La luz es abundante para identificar obstáculos y prevenir caídas. Las ventanas están al alcance de la mayoría de los adultos. Y no hay gradas; en su lugar hay elevadores con sonidos que indican en qué piso están.

“Los residentes ya tienen limitaciones físicas y también condiciones como hipertensión o cardiopatías. Esto ocasiona que cuando suben tres o cuatro gradas se les dificulte respirar. Eso es parte de su proceso de envejecimiento; pero ellos lo sienten como una limitación, les genera frustración y ansiedad. Entonces, eliminamos las gradas y les facilitamos que se desplacen en ascensores que les evitan sentir que hay cosas que ellos ya no pueden hacer”, explica Barrientos.

El mobiliario del lugar también se ha adaptado a las necesidades de los residentes. Las camas se usan a la menor altura posible. Los lavatorios, las cocinas, los fregaderos, las mesas se colocaron a una altura accesible a personas que usan sillas de ruedas. Igualmente, los protocolos del lugar velan porque los sin subirse a algún lugar y exponerse a una caída.

Hasta los colores se han cuidado. “Son muy determinantes para residentes que tienen un problema cognitivo, por ejemplo, demencia. Hay colores que los incitan a ser más agresivos o depresivos. Por eso, empleamos solo tonos pasteles que provocan tranquilidad, destaca Barrientos.

Envejecimiento activo

En general, la gerontoarquitectura debe ser una herramienta más para promover que la población adulta mayor viva con la mayor autonomía y actividad que su condición le permita.

Los espacios deben diseñarse contemplando las limitaciones propias de este grupo etario. Deben ofrecer la capacidad de movilizarse, trasladarse y comunicarse de forma adecuada ante cualquier evento, para que la pérdida de capacidades propias de la edad no sea un obstáculo para las actividades cotidianas más comunes, ni una fuente de frustración. Pero no se trata solo de un asunto de solidaridad. En casos como el costarricense, también es un asunto legal. “Es muy importante que los edificios cumplan con todas las
disposiciones de la Ley 7600 para tener igualdad para todas las personas, sin importar sus discapacidades”, destaca Zamora.

“Hay mucho por hacer todavía. Aunque hay ciudades muy amigables con los adultos mayores. En Francia, por ejemplo, Estrasburgo, Toulouse, Nantes, Burdeos, Aix-en- Provence, etc son de las más buscadas para pensionarse. Cuentan con buen sistema de transporte público y accessible al adulto mayor, ciudades peatonales, espacios públicos adaptados, calidad y cantidad de asociaciones municipales de animación y actividades para el adulto mayor, festivales de música, teatro y todo tipo de actividades inclusivas. Cada vez habrá más personas mayores en el mundo. Necesitamos una arquitectura y ciudades adaptadas a esa
parte de la población”, destaca Zamora.

“Esto es algo que necesariamente debemos ir planificando también en Costa Rica, donde nuestras ciudades no están preparadas para incorporar al adulto mayor. Basta con ver la condición de la mayoría de las aceras”, concluye Zamora.

Trabajar un urbanismo considerando las necesidades de los mayores, también permite
cubrir las necesidades de otras poblaciones, como las personas con discapacidades motoras.
Por eso, la arquitectura para adultos mayores es una especie de “arquitectura universal”.

, , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Pin It on Pinterest

Share This

Comparte esto

Comparte este artículo con tus amigos