El cheque se escabulle de su ejecución
Aplicación para iPhone del Banco Nacional de Costa Rica.
La banca electrónica mejora sus armas de ataque, aunque el 80% de la población continúa con el uso del efectivo y una quinta parte todavía se aferra al cheque.
El efectivo es caro, y el cheque lo es aún más. Administrarlo, invertir en su seguridad, emitir los papeles para luego resguardarlo es un negocio poco rentable para el sistema financiero.
A los banqueros no les conviene que la gente pague con cheque. Es obsoleto y el medio de pago más caro.
Tampoco les resulta que una persona acuda a ventanillas para realizar trámites como el pago de servicios, porque el costo operativo de atender esa consulta resulta casi mayor a la ganancia que pueda dejar. Y mantener una buena imagen con filas largas en ventanilla no es una fórmula coherente.
Por eso, los banqueros promueven la banca electrónica como un aliado para mejorar su eficiencia; y de paso, mejorar la calidad de servicios que ofrecen a sus clientes.
La tendencia de banca electrónica va más allá de los portales en internet. Comprende todos los canales ajenos a la sucursal física y conglomera cajeros automáticos, kioscos de atención, banca telefónica y las más recientes aplicaciones celulares de SMS y apps para teléfonos inteligentes.
En Latinoamérica, la historia se remonta a unos quince años. Si bien un 80% de la economía centroamericana fluye al vaivén del efectivo, al menos ya la población tiene la cultura de preferir el ATM sobre el cajero físico.
La lucha contra el efectivo está con los frentes abiertos. La firma consultora PwC condujo una investigación con más de 3.000 clientes bancarios en nueve mercados emergentes y en desarrollo, la cual determinó que los clientes están dispuestos a pagar por servicios electrónicos eficientes. El 69% de los encuestados dijo que actualmente utiliza internet para comprar productos financieros, y un 33% los canales móviles.
Los bancos han sido generalmente lentos en aceptar las innovaciones digitales que los clientes esperan, afirma Stephen Whitehouse, socio de Banca Privada y Comercial en PwC. Añade que esto debe mejorar si los bancos quieren retener a sus clientes actuales y atraer a la siguiente generación, ya que la calidad del producto digital que ofrece un banco será un factor de cada vez mayor importancia para los consumidores.
“A pesar del apetito de los clientes por nuevas e innovadoras ofertas bancarias digitales, y el hecho de que están dispuestos a pagar, la mayoría de los bancos aún proporcionan solamente servicios básicos de banca móvil e internet”, destaca Whitehouse.
Si bien el objetivo final será evitar que las personas carguen el efectivo en sus billeteras; el primer blanco es desaparecer el cheque físico del léxico financiero.
No es placer, es reducción de costos
¿A quién le duele más el uso de efectivo y chequeras? A los bancos.
Entonces, cuando se habla de intereses es fácil ubicar a los impulsores.
Y no se equivocan. Una transacción en ventanilla tiene un costo global promedio de US$1,15 y por web baja hasta US$0,08 según la Asociación Bancaria de Colombia. El costo para los bancos en América Central es prácticamente el mismo.
Pues si el banco gana y el cliente también, pocos estarán de acuerdo en defender al cheque primero y al efectivo luego.
“Si tengo un cliente que viene a pagarme los recibos de servicios públicos, lo ideal es llevarlo a la plataforma virtual. No sólo por tiempo, sino porque por la estructura de costos estos servicios dan un margen de utilidad bajo y resulta rentable llevarlos ahí”, expresa Gerardo Ulloa, subgerente general de Banca Comercial de Banco Nacional de Costa Rica (BNCR).
La integración de estos servicios requiere inversiones importantes para que el sistema sea confiable y soporte el volumen de transacciones cuando crezca. Recientemente, el guatemalteco G&T Continental culminó una importante inversión con ese propósito.
Otro que realizó una inversión significativa fue el Banco Popular de Costa Rica, que pagó US$40 millones por una plataforma de tecnología táctil y canales virtuales para atender a los clientes que visiten su sucursal en Paseo Colón, una de las vías más transitadas de San José, Costa Rica.
Una pantalla táctil recibe al cliente y le orienta hacia el área que corresponde. Si es una consulta para plataforma de servicios, el canal de atención lo comprenden cuatro computadoras con chat y webcam.
Lo mejor, quienes atienden son dependientes del banco que están en otras sucursales por lo que optimizan el tiempo de sus empleados.
Si el cliente necesita información de un producto financiero, puede obtenerla de alguna de las pantallas táctiles que están distribuidas por la sucursal, que ofrece información desde requisitos, hasta el máximo del préstamo y cuota que debe pagar un deudor.
De forma inconsciente, este usuario que pudo haber realizado la transacción por internet, igual la está realizando por un canal electrónico y a un costo inferior que la ventanilla tradicional, indica Gerardo Porras, gerente del Banco Popular.
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