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Artesana de hierro

Hamacas de Exporsal

Summa Inputs

Fuente: Luis Diego Quirós, editor en jefe de corresponsalías / lquiros@revistasumma.com Jueves, 12 de Abril de 2012 14:57 (modificado)

La empresaria Elena Lacayo de Alfaro tomó las riendas de un negocio fundado por su madre y hoy es embajadora de las artesanías salvadoreñas


Cuando se trata de tomar las riendas de un negocio, atender el hogar y trabajar por el bien de un país, Elena María Lacayo de Alfaro no lo piensa dos veces. Esta empresaria salvadoreña tiene bien claro que con esfuerzo, y muchas veces sacrificio, se puede sacar adelante cualquier cosa.

Ella es la gerente general y propietaria de Exporsal, empresa comercializadora de productos salvadoreños hechos a mano. Vende a 38 destinos, la mayoría en Europa y Norteamérica y en pocas semanas Malta, Brasil y Noruega también se integrarán. Entre sus bienes de exportación destacan hamacas, cojines, bolsas para playa y cruces de madera.

“Somos como directores de orquesta: diseñamos las telas, compramos las materias primas. Tenemos que ver con el proceso desde su inicio hasta que lo vendemos a los clientes internacionales”, explica la empresaria, quien habló con Summa durante el tercer Congreso Empresarial: Mujer y Negocios 2012, que realizó en marzo el Programa para el Desarrollo de la Mujer Empresaria de la Cámara de Comercio de Costa Rica.

La historia de Exporsal (su nombre completo es Exportaciones Salvadoreñas) se remonta a 1974, cuando la madre de doña Elena, Cecilia Castro, decidió crear la empresa, después de su divorcio, a la edad de 46 años.

“Recién divorciada, mi mamá dijo que se iba a vivir a Europa. Como a los tres meses regresó y dijo que había estado en una feria de artesanías en Alemania y se dio cuenta de que El Salvador no tenía representación. Cuando regresó nos dijo que se iba a montar un negocio para vender artesanías en el Viejo Mundo. Ella no sabía de exportaciones, nunca había manejado una empresa y menos conocía de artesanías… pensamos que estaba loca. Pero más locos estuvimos mi esposo y yo, porque a los tres meses nosotros estábamos en Alemania representando a la empresa recién fundada”, comenta entre risas la señora Lacayo.

Al poco tiempo, la fundadora de la firma falleció, y doña Elena tuvo que tomar las riendas del negocio. El gran dilema era que además del emprendimiento familiar dirigía una fábrica de ropa para niñas y un taller de costura; además tenía la responsabilidad de cuidar a su familia, compuesta por su esposo y cuatro hijos.

A esta compleja situación se sumó el inicio de la guerra civil, que azotó a El Salvador durante esos años. Todos estos factores obligaron a la familia a tomar una decisión: vender, cerrar o continuar con Exporsal. Decidieron continuar por un par de meses para pagar un préstamo de US$50.000, pero en vez de cancelarla, esa deuda se multiplicó.

Ante el difícil reto, doña Elena reorganizó la empresa, redujo personal e inventario y empezó a innovar. En ese tiempo de cambios participaron en cursos de fusades (Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social) y del aid (Agencia para el Desarrollo Internacional, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos para aprender más sobre exportación, mercadeo y comercio exterior.

Si bien esta mujer de negocios no se arrepiente de su actividad empresarial, sí reconoce que le duele no haber disfrutado más de sus hijos y por eso recomienda a los empresarios y ejecutivos, en especial a las mujeres, que “el trabajo nunca sea una prioridad por encima de su familia”.

Renovarse o morir

Otro duro momento que vivió esta compañía fue en 2006, cuando los chinos aumentaron su producción de “artesanías” o mejor dicho, copiaron y masificaron muchos productos hechos a mano en América Latina. Su llegada al mercado europeo redujo a Exporsal cerca del 40% del mercado.

“Lo que hicimos fue estudiar lo bueno y lo malo de los productos chinos. En vez de bajar los precios y la calidad mejoramos nuestra oferta, el servicio al cliente y dimos atención personalizada. Partimos de cero con una reorganización total”, señala la empresaria salvadoreña.

Con ese cambio, cuando llegó la crisis financiera internacional de 2008, lejos de bajar las ventas, los números subieron: en 2011 Exporsal creció 41%. El buen desempeño también se debe en parte a un fenómeno conocido como cocooning: la tendencia a que el individuo socialice cada vez menos y se vaya retirando a su hogar. Por esa razón, cada vez más clientes compran artículos de lujo para sus hogares, en especial aquellos relacionados con el entretenimiento y la decoración.

Cada año, representantes de Exporsal viajan a tres ferias de decoración y jardinería en Europa, donde exponen sus productos y al mismo tiempo contactan a futuros clientes, proveedores y conocen más sobre la competencia.

Hamacas de Exporsal

De El Salvador para el mundo

El modelo de negocio de Exporsal también es peculiar si se le compara con otras empresas en su natal país. La compañía está compuesta por catorce personas; sin embargo, contrata hasta doscientos artesanos de zonas rurales que prácticamente se dedican de manera exclusiva al negocio. Ellos laboran desde sus casas, dirigidos por 26 jefes que coordinan las labores.

En la casa matriz, localizada en San Salvador, doña Elena y una amiga diseñan los productos; sin embargo, necesitan el visto bueno de otros tres empleados y luego los analizan con sus clientes para cumplir con las exigencias de los compradores.

Su trabajo con campesinos y artesanos es parte de la médula de esta compañía, pero encaja a la perfección con las labores sociales de esta empresaria. Al igual que como ella recibió ayuda de algunas instituciones, desea que otras empresas jóvenes puedan tener las mismas oportunidades.

Doña Elena es presidenta de la Junta Directiva de fundemas (Fundación Empresarial para la Acción Social). También es directora de las juntas directivas de fusades, Fomilenio, fudem (Fundación para el Desarrollo de la Mujer Salvadoreña), Voces Vitales El Salvador y asesora de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, donde fungió como presidenta de 2004 a 2007.

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  • Hamacas de Exporsal
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