Colombia tras evangelización financiera

Banco de Bogotá (Grupo Aval) recibe a BAC - Credomatic

Dr. Luis Carlos Sarmiento Angulo (Presidente de la Junta Directiva de Grupo AVAL ACCIONES Y VALORES, S.A.), Dr. Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez (Presidente de GRUPO AVAL), Dr. Alejandro Figueroa. (Presidente de BANCO DE BOGOTÁ), Sr. Ernesto Castegnaro (CEO Grupo Financiero BAC Credomatic), y Sr. Des O´Shea (Representante de GE).

Fuente: Daniel Chacón, redactor Viernes, 23 de Marzo de 2012 12:11

Los tres bancos más grandes del vecino del sur ya están en América Central para continuar con su plan de expansión


Cuando los españoles llegaron a América encontraron una población indígena que carecía de los avances del Viejo Continente, pero rico en materia prima y oportunidades. Esa misma aventura es la que viven ahora los banqueros colombianos en América Central. Se trata de un mercado con condiciones socio-demográficas similares; con áreas aún vírgenes en el negocio financiero y al que se le reclama su poco esfuerzo por bancarizar a los estratos bajos de la pirámide de la población.

El mercado financiero tiene dificultades similares a las del resto de América Latina: regulaciones ortodoxas, políticas de supervisión que excluyen a quienes obtienen sus ingresos de la economía informal y pequeñas empresas que no encuentran soluciones crediticias en la banca tradicional. Surge entonces la pregunta de si el centroamericano acude poco a la banca por la falta de opciones o porque no es un consumidor asiduo de productos financieros.

Por el momento, la expectativa de Bancolombia, Banco de Bogotá y Davivienda es ganar mercado más allá de sus fronteras. Ven la desbancarización como una oportunidad y no como una cultura de lejanía del centroamericano ante la banca. Además, la expansión del empresario colombiano hacia la región augura una oportunidad de acompañamiento de su cartera de banca corporativa, la cual desde hace una década explora al istmo como su nueva área de conquista.

Este fenómeno se afianza con la intensificación de la actividad comercial entre las regiones, y dichos flujos de capital estarán respaldados en un Tratado de Libre Comercio. Ya Guatemala, El Salvador y Honduras están adelantados en ese tema, mientras que el resto de países analizan la posibilidad debido a las expectativas que generan inversiones como la más reciente de Davivienda, que compró la operación de hsbc en Centroamérica, pagando más de us$801 millones. El presidente de esa entidad, Efraín Forero, afirma que América Central es el mercado natural de expansión para Colombia y por eso es redundante escuchar de inversiones sudamericanas enrumbadas hacia el istmo. Para esta entidad financiera, El Salvador, Honduras y Costa Rica representaron una ampliación del 30% del mercado. Además, la cercanía y afinidad entre ambas regiones alimenta las expectativas de un buen negocio a futuro.

Desde la acera del Banco de Bogotá, el economista Camilo Pérez asevera que el negocio financiero en América Central no ha sido explotado del todo. En el caso de su representada, ingresaron mediante la adquisición de BAC | Credomatic. “Interpretamos que el mercado es complementario al negocio del Banco de Bogotá. Nosotros estamos más orientados a la cartera comercial, y BAC en consumo y cartera de crédito”, afirma Pérez, quien explica que si bien los seis países son distintos, su dinámica es más parecida a la de Colombia que a la de Brasil. Además, ya es notable la potencialidad de negocios entre regiones debido al incremento en el flujo comercial entre las partes.

Déjà vu

Hace un lustro, la banca internacional aterrizó en América Central. En la actualidad, Citi y Scotiabank mantienen una operación moderada y HSBC reforzará otros mercados que le resultan de mayor interés.

Sin embargo, es incorrecto pensar que la banca centroamericana es débil. Porque esos actores que estaban antes de la llegada de aquellos gigantes siguen en el negocio y potenciando sus fortalezas. Los análisis de competitividad elaborados por el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial destacan que la eficiencia del mercado financiero del istmo incluso supera en el caso de varios países a la eficiencia del sistema financiero colombiano.

El ex gerente del Banco Nacional de Costa Rica, William Hayden, recuerda el momento en que los mega-bancos llegaron al país, y los errores que prosiguieron. Destaca que los responsables de la dirección de estos grupos financieros creyeron que era fácil conquistar un mercado dominado por una banca estatal (54% del mercado) que era burocrática y deficiente, en el caso específico costarricense.

Pero se toparon con una respuesta agresiva de bancos sofisticados que invirtieron en tecnología para no ceder un ápice en participación de mercado. A eso se sumaron la crisis económica y la orden de replegar operaciones, girada desde sus casas matrices.

“Creo que además fue una compra a destiempo y comenzaron a lamentarse por la falta de visión de sus estrategas, que no supieron leer los acontecimientos. Esto produjo también que no pudieran inyectar recursos a sus bancos regionales recién adquiridos y más bien se dio un proceso de ‘ordeño’ que los debilitó”, analiza Hayden.

El despido de ejecutivos, la incorporación de personas sin conocimiento de la idiosincrasia local, el nulo conocimiento de los clientes y una minimización de su importancia acabaron de empeorar la situación. Además, el ex gerente concluye que nunca pudieron levantar una plataforma tecnológica robusta como sí lo hizo su competencia.

“Las decisiones de crédito se sacaron del país y pasaron a las casas matrices. Eso hizo el trámite muy lento y en consecuencia perdieron a sus clientes antiguos y fallaron en la conquista del nuevo mercado”, concluye Hayden.

El gerente de Banco Cathay, Jimmy Ruiz, estuvo en su momento involucrado con esos bancos privados. Parte de las razones por las cuales algunos mega-bancos fracasaron en su asentamiento en la región fue por la falta de tiempo para tropicalizarse. “Siguieron sus prácticas mundiales, lo que les produjo lentitud y falta de conocimiento del cliente. Por último, la zona centroamericana no era tan rentable como se imaginaron en un principio”, considera Ruiz.

De hecho, Fitch Ratings publicó el mes pasado un boletín en el que alerta que esa baja rentabilidad del mercado centroamericano puede ser un riesgo para los nuevos propietarios colombianos; en la medida en que tengan expectativas de retorno de inversión mayores a las que realmente puede tener el negocio.

Caballo de Troya

La innovación y la creatividad serán el baluarte de batalla para estos bancos colombianos. Ganaron la partida a la banca mexicana, la cual ha realizado esfuerzos muy tímidos por ingresar a la región, reduciéndose a casos como el de Banco Azteca.

“Los colombianos tienen un mercado bursátil y financiero privado más desarrollado que el nuestro. Solo un ejemplo es que tienen bancos de segundo piso; nuestro sistema financiero no ha llegado a eso”, subraya Jimmy Ruiz.

Esas características de la banca colombiana son resaltadas además por el analista salvadoreño Mauricio Choussy, quien estuvo a cargo de Fitch Ratings Centroamérica y ahora se desempeña como consultor. Una de las características de la banca colombiana ha sido una mayor complementariedad con los mercados de valores; por tanto, considera que su aporte para revitalizar ese segmento del negocio financiero puede ser de mucha importancia.

“Toda institución que ingresa a un mercado trae innovación. Creo que tanto los flujos de capitales como de inversiones tenderán a incrementarse como resultado de los flujos de comercio, e incluso por las inversiones realizadas por salvadoreños en Colombia y viceversa”, finaliza Choussy.

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