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Ejercicio para la mente

Ejecutivos en forma Fuente: Luis Diego Quirós/ lquiros@revistasumma.com Lunes, 20 de Febrero de 2012 12:21 (modificado)

La práctica de actividad física moderada al mediodía puede ser el combustible necesario para una tarde de trabajo eficiente y creativo.


¿Almuerzo o ejercicio? Esa pregunta surgió hace meses en la mente de Melissa Flores, directora del departamento de arte y diseño de una agencia publicitaria. Ella decidió que cuatro veces a la semana tomaría su hora de almuerzo para realizar un rato de ejercicio en uno de los parques metropolitanos de San José, en Costa Rica.

Al igual que miles de trabajadores, esta ejecutiva considera que la actividad física revitaliza y relaja; algo positivo cuando se ejercen funciones de alta responsabilidad.

“Luego de entrenar la sensación de claridad mental y energía aumentan considerablemente. Me produce una sensación de bienestar, ligada directamente a la liberación de endorfinas. Al estar más feliz tengo más apertura, energía y tranquilidad para afrontar la jornada laboral”, comenta Flores.

Esta forma de pensar no es una excepción. De acuerdo con John Ratey, profesor asociado de psiquiatría de la Escuela de Medicina de Harvard, el ejercicio no se trata únicamente de salud física y apariencia, pues también tiene un profundo efecto en la química del cerebro. Además de beneficiar la capacidad para pensar, crear y resolver, mejora el estado de ánimo y la aptitud para enfrentar la incertidumbre y los riesgos.

Beneficios indudables

Si bien la práctica de ejercicio al mediodía proporciona fortaleza física para los ejecutivos, los beneficios mentales que obtienen personas de cualquier edad o profesión son aún mayores. Felipe Araya, fisiólogo clínico del ejercicio de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), señala que la actividad deportiva regular puede disminuir en 40% la prevalencia de desarrollar una enfermedad arterial coronaria. Además puede reducir en un 25% la probabilidad de sufrir un accidente cerebro-vascular (derrame), en 50% el cáncer de mama y en 60% de cáncer de colon.

Para este académico, los profesionales que viven con una fuerte carga de trabajo y estrés son también quienes tienen mayores factores de riesgo. A esto se le puede sumar algún vicio o malos hábitos de alimentación.

“Todo el mundo necesita hacer ejercicio, pero quienes tienen mayor responsabilidad deben practicarlo más seguido. Lo que se recomienda son sesiones de treinta minutos, cinco veces a la semana. Y aunque algunos digan que no tienen tiempo, se puede dividir en tres sesiones de diez minutos repartidas durante el día”, señala este especialista, quien también es coordinador del Centro de Rehabilitación Cardiovascular de la UNA.

Además de reducir la probabilidad de padecer algunas enfermedades, el ejercicio ayuda a disminuir la depresión. “Hay una explicación científica que indica que el ejercicio regular aumenta la producción de endorfinas (proteína liberada por la pituitaria), que producen analgesia y sensación de bienestar. También ayuda a tener mejor irrigación sanguínea”, complementa Araya.

Una investigación de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, confirma lo que indica el fisiólogo costarricense. Ellos encontraron que los empleados que practicaron una sesión de ejercicios antes de ir a trabajar o durante el almuerzo, estuvieron mejor preparados para las labores diarias. “En los días de ejercicio, el estado de ánimo de la gente mejoró significativamente. Fundamentalmente, los trabajadores se desempeñaron mucho mejor con las exigencias mentales y las relaciones interpersonales durante los días en los que se practicó algún ejercicio”, señala Jo Coulson, investigadora asociada en el Departamento de la Universidad de Ciencias del Ejercicio, Nutrición y Salud de este centro de estudios.

El médico Fernando Vargas, fisiatra y director del Programa de Rehabilitación Cardiaca de la Clínica Bíblica, en Costa Rica, comparte la idea de que el ejercicio es la mejor herramienta para liberar la tensión cotidiana. El galeno informa que al bombear más sangre al cerebro se favorece la función de este órgano y se mejoran las tareas en el trabajo.

“El sedentarismo y el estrés que tienen algunos ejecutivos y profesionales son los mayores factores de riesgo para las enfermedades. Pero al ejercitarse se bombea sangre al cerebro y si se practica algún deporte al mediodía se cargan las pilas para el resto de la jornada laboral”, explica Vargas.

Pero como en todos los sectores, el ejercicio al mediodía también tiene sus exigencias. La primera es establecer una rutina, pues según indica este profesional de la salud, los efectos positivos de la actividad física solo se obtienen con la constancia. De igual forma, después de ejercitarse es necesario un almuerzo con comida ligera y bastante líquido. El riesgo es que la persona quede con hambre y no mantenga un ritmo eficiente de trabajo en la tarde.

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