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Esa que llegará a la vitrina de la sala de ventas. Así elaboran uno a uno los dulces que comenzaron a vender el 7 de enero de 1920. Desde esa fecha, la fábrica de confites, que años después sería también la primera sala de ventas, está ubicada en Santa Tecla, cuenta Julia Morán de Abrego, una de las herederas del longevo negocio familiar.
Edición 170
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