La tecnología d2w es capaz de acelerar el proceso de degradación del poliuretano y reducir la vida útil de la basura.
En el mundo cada año se producen 138 millones de toneladas de plástico, que en su gran mayoría no son procesadas, tienen una vida promedio de 400 años y provocan un altísimo nivel de contaminación difícil de controlar. El año pasado Greenpeace, organización no gubernamental, denunció que más de 6,4 millones de toneladas de basura alcanzan los océanos anualmente, de los que entre el 60% y el 80% son plásticos. Las zonas cercanas a las costas de Francia, España e Italia son las más contaminadas del planeta, en ellas se encuentran 1.935 fragmentos por kilómetro cuadrado. Indonesia, el Mar Caribe, el Mar Celta y el Mar del Norte junto con el Golfo de Vizcaya y el Golfo de León son las siguientes zonas en la lista más contaminadas del mundo. Esta problemática tan severa de contaminación tiene efectos secundarios devastadores para las especies, tanto en la tierra como en el mar, un ejemplo de esto es el de la tortuga boba, que se encuentra en peligro de extinción, ya que el 75% de las muertes de estos ejemplares son provocadas por la ingestión de plásticos.
Costa Rica no es la excepción, cada año se importan 180.000 toneladas de plástico como resina o producto terminado; ocupando así el primer lugar en Latinoamérica en el consumo de empaques desechables per cápita, según el Ministerio de Planificación (MIDEPLAN).
Ante este panorama poco alentador y muy alarmante, las empresas y los países luchan para hacerle frente al plástico. En 1995 la empresa inglesa Symphony Environmental desarrolló una tecnología capaz de acelerar el proceso de descomposición del plástico ayudando a degradarlo y reducir a un mínimo el producto. Symphony Environmental es subsidiaria de Symphony Plastics, productora de empaques no degradables y otros productos desde 1970. Está ubicada en Londres y es la única empresa pública en Inglaterra que desarrolla la tecnología de oxo-biodegradación. Actualmente trabaja de la mano con más de 54 países en el desarrollo de diferentes aplicaciones del d2w, elemento que permite la degradación del plástico. En Latinoamérica el d2w ya se utiliza en Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú, Colombia, México, Venezuela, Uruguay y Costa Rica.
Los fabricantes de plástico que deseen incorporar el d2w en su proceso de producción deberán primero firmar un acuerdo de confidencialidad y de protección intelectual del producto, y posteriormente se deberán hacer las pruebas necesarias, que son enviadas al laboratorio de Symphony Environmental, para corroborar que cumplen con las especificaciones. Finalmente se les entrega un certificado para que puedan, a partir de ese momento, ofrecer el producto al mercado.*Adaptación revistasumma.com, el texto completo se encuentra en la revista impresa


