Xavier Sala i Martín, uno de los economistas más reconocidos del mundo, dice que el istmo debe aprovechar la coyuntura que vive Estados Unidos para atraer más inversiones.
El especialista es una de las máximas autoridades mundiales en cuestiones de desarrollo y crecimiento económico y un exitoso autor, entre cuyas obras destaca Economic Growth (1995), escrita en conjunto con Robert J. Barro, un reconocido colega. También es consultor del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial (BM) y de los gobiernos de varios países en desarrollo. Sala i Martín obtuvo la licenciatura en ciencias económicas en la Universidad Autónoma de Barcelona, en 1985, y se doctoró en economía en la Universidad de Harvard, en 1990. Además de trabajar en Columbia, ha sido profesor en las universidades de Yale, Harvard y Pompeu Fabra. El ISI Essential Science Indicators (2002) lo situó en el octavo puesto en la clasificación de los mil economistas más citados del mundo durante la década pasada. Sus trabajos se basan principalmente en el estudio del crecimiento económico, economía del desarrollo, economía monetaria y convergencia económica. Uno de sus aportes más significativos ha sido la construcción de un indicador de la distribución mundial de la renta, que utilizó para estimar la tasa de pobreza y nivel de desigualdad a escala global. En una actividad organizada por el Banco Nacional de Costa Rica, Summa conversó con el experto sobre el impacto en Centroamérica del impasse que vive Estados Unidos.
¿Qué puede hacer el mundo para sobrellevar la tormenta que cae en Estados Unidos?
Para sobrevivir esta crisis hay que seguir trabajando en la competitividad y no concentrarse en los efectos a corto plazo. La buena noticia, insisto, es que después de toda esta borrasca, Estados Unidos seguirá siendo una economía fuerte y por lo tanto va a seguir tirando del carro del resto del mundo.
¿Cómo se van a ver afectados los países centroamericanos?
Eso va a estar ligado al grado de dependencia. Cuantos más emigrantes tengas y más dependas de tus remesas, más vas a sufrir. Cuanto más dependas del turismo y el comercio norteamericano, más vas a sufrir. Cuanto más dependas de la inversión extrajera directa (IED), más vas a sufrir. Pero a diferencia de lo que cabría pensar, que el capital desaparece, si bien mucho se ha ido a commodities, como la compra de oro, trigo y cosas así, también mucho de ese capital está volviendo y busca rentabilidad en países emergentes. Se puede dar el efecto paradójico de que una crisis financiera en Estados Unidos aumente la disponibilidad de inversión extranjera directa. Lo que deberían hacer América Central, América Latina y el resto de los países emergentes, es prepararse para intentar atraer esa IED.
¿Cuáles medidas pueden tomar nuestros países rápidamente?
Lo que no se puede hacer es que el gobierno decida cuál va a ser el sector en el cual se va a especializar en el futuro. Esto lo va a tener que decidir la población local con sus propias ideas y negocios. Los empresarios son los que van a decidir qué funciona y qué no. Lo que sí tiene que hacer el gobierno es crear el entorno adecuado para que esto suceda y no va a suceder si las carreteras están colapsadas, si hay que sobornar a funcionarios o si las regulaciones oprimen la iniciativa privada. Tampoco si el nivel educativo del país no es suficientemente bueno.
En opinión del economista Xavier Sala i Martín estos son los siete pasos que Estados Unidos dio para llegar a la crisis actual:
Burbuja inmobiliaria: con el estallido de la burbuja se estima que el sector puede decrecer entre un 20% y 30% más. El consumo de las familias estadounidenses, que representa el 19% del producto interno bruto (PIB) mundial, reporta pérdidas de US$4 a US$6 millones.
Crisis subprime: hipotecas de alto riesgo para la adquisición de vivienda orientadas a clientes con escasa solvencia. Se suma el colapso de la bolsa y de las firmas tecnológicas en 2000, de las que surgieron clientes poco confiables que generaron créditos conocidos como “créditos salvajes”, “créditos ninja” o “créditos mentirosos”.
Contagio al sector financiero: los préstamos para vivienda dejan de ser atractivos, los precios de las viviendas bajan y la deuda queda a la deriva, sin un responsable directo. El sector financiero acumula una deuda de US$180.000 millones y continúa en ascenso. La desconfianza desencadena problemas de liquidez, nadie presta dinero, la Reserva Federal (FED) tuvo que abrir líneas de crédito. La crisis también contagia a sectores no subprime, como los préstamos para estudios y la compra de vehículos.
Credit Crunch: fenómeno financiero que consiste en la reducción del dinero disponible para préstamos, que limita el endeudamiento de los consumidores y la inversión de los empresarios.
Caída del dólar: se fortalecen el euro y el yen; sin embargo, los países europeos no pueden exportar más debido a los altos precios del euro. Si bien China está en proceso de crecimiento, aún no puede ser el motor del mundo. Si los chinos, los europeos y los productores de petróleo deciden vender sus reservas en dólares se podría dar una caída estrepitosa del mismo.
Niveles récord de commodities: el acelerado crecimiento de los gigantes asiáticos como China e India ha motivado una inesperada demanda.
Inestabilidad política: hay guerras en Irak, Afganistán, Irán y Pakistán, y se pone en peligro la estabilidad de Estados Unidos y de América Latina.*Adaptación revistasumma.com, el texto completo se encuentra en la revista impresa