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El conflicto trabajo-familia
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Por Revista Summa
Publicado el 08/9/2008
 

Mi colega Guillermo Otálora acaba de publicar su tesis doctoral sobre este problema, que implica un estrés por la sobrecarga de trabajo o por las demandas excesivas de cuidado de la pareja, los hijos o de los padres ancianos.

Edición 168


El conflicto trabajo-familia
Ph. D., profesor titular de INCAE, autor de catorce libros, consultor de estrategia, negociación y organización. Ha sido profesor investigador en Harvard, Japón, Francia, España y Colombia.

Enrique Ogliastri
erique.Ogliastri@incae.edu

Mi colega Guillermo Otálora acaba de publicar su tesis doctoral sobre este problema, que implica un estrés por la sobrecarga de trabajo o por las demandas excesivas de cuidado de la pareja, los hijos o de los padres ancianos. El problema central es el estrés, que resulta cuando las obligaciones en el campo laboral no coinciden armónicamente con las necesidades de la familia.

Los estudios realizados en Estados Unidos han concluido que familia y trabajo no son dos esferas independientes de la vida, sino que se influyen recíprocamente. A veces se encuentra una sinergia positiva (a veces negativa) entre las dos esferas, como cuando los recursos obtenidos en el trabajo alcanzan para sobrepasar las expectativas de bienestar familiar. En otros casos familia y trabajo compiten para repartir recursos escasos: o se hacen horas extras en el trabajo, o se dedican a cuidar a los hijos, la pareja o los adultos mayores.

La sobrecarga de trabajo puede sostenerse a veces por cuenta de la familia, aún si la persona no es consciente de que su dedicación o interés por el trabajo sobrepasa los niveles “normales”. La inversión en el cuidado de los mayores suele ser menos agradecida que dedicarse a los hijos o la pareja, porque generalmente estos últimos tienen más futuro y un final más feliz; a pesar de ello, y a diferencia de Estados Unidos, es parte normal de lo que se espera de la familia en Latinoamérica.

Además del estrés, el conflicto entre trabajo y familia lleva a insatisfacción (tanto con el trabajo como con la familia) y a depresión. El estrés es una tensión originada en un desequilibrio entre una persona y su entorno. El estudio no encontró grandes diferencias debidas a la personalidad (individual), particularmente el efecto de ser muy neurótico (impredecible, inestable emocionalmente), o ser demasiado complaciente y afable, o ser demasiado concienzudo y cumplidor de su deber, lo que parecía lógico en el contexto de estudios angloamericanos. Esto se debió probablemente a la homogeneidad de los empleados y de su experiencia de trabajo; los niveles de estrés de los empleados en las empresas latinoamericanas son comparativamente bajos, en parte explicados por el apoyo que representa la familia para los empleados.

¿Cómo superar el estrés que produce el conflicto entre trabajo y familia? Lo primero es identificar con precisión lo que es estresante, lo que desborda nuestra capacidad para reaccionar sin tensión, sin angustia. Lo segundo es identificar las posibles reacciones para manejar esas situaciones, clarificar el peor escenario posible y aceptar que no es tan grave. “Yo no estoy loco, lo que pasa es que ya no tengo vergüenza”, decía Oscar, un sabio caribeño. Lo que produce el estrés cambia continuamente, en parte por nuestras variadas respuestas, nuestra evolución en esa interacción desequilibrada por las demandas excesivas del trabajo o de la familia. El estrés se desvanece cuando sentimos control sobre lo que puede pasar en el futuro, bien sea porque podemos resolver el problema o calmar nuestras emociones sobre el problema.

En América Latina el conflicto trabajo-familia no se origina tanto en los comportamientos individuales psicológicos de la gente, sino en condicionantes organizacionales y sociales. Hoy se reconocen mayor complejidad familiar y tipos muy diversos: muchos padres sin hijos, parejas donde ambos trabajan, madres solteras, más ancianos que antes… La tendencia a mayor competencia en el trabajo y la incorporación de modelos organizacionales angloamericanos traerá un mayor dilema o contradicción entre estas dos esferas básicas de la vida. También es necesario superar la idea de que el trabajo es una maldición. Contrario a ideas muy generalizadas, a la gente le gusta trabajar y lo peor que le puede pasar a una persona es aburrirse, tener poco que hacer, o sentir que la vida se va sin que pase nada significativo.

G. Otálora, El conflicto trabajo-familia: consecuencias para las organizaciones, Bogotá: Uniandes, 2007. (gom@adm.uniandes.edu.co)

*Adaptación revistasumma.com, el texto completo se encuentra en la revista impresa