Una porción de Alemania en Nicaragua: eso es el hotel Selva Negra, en donde prevalece la armonía con el ambiente.
Selva Negra es una hacienda-hotel anclada en la región montañosa de Matagalpa, en el centro-norte de Nicaragua, la réplica de su homónima alemana Schwarzwald, macizo montañoso con una gran densidad forestal del estado sureño Baden-Wurtemberg.
En el suelo nicaragüense, combina de forma armoniosa el cultivo de cafetos, el ecoturismo, la horticultura, la floricultura y la ganadería orgánicas. Fundado en 1975 por Eddy Kühl y su esposa Mausi Hayn, se trata de la región donde inmigrantes alemanes habían establecido las primeras fincas cafetaleras de Matagalpa, en la segunda mitad del siglo XIX. El abuelo de Mausi es oriundo de Schwarzwald, así que como un tributo a sus raíces y su legado germano, bautizaron el hotel con el nombre de Selva Negra.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, para promover el desarrollo del norte del país, el gobierno de Nicaragua fomentó la inmigración de jóvenes europeos ofreciéndoles terrenos con la condición de que sembraran café. Vinieron unos treinta y cinco hombres, quienes formaron familias con mujeres nicaragüenses, de las cuales descienden muchas personas de Matagalpa y Jinotega, departamentos que conforman la mayor zona cafetalera.
“Las características positivas de estos inmigrantes es que se dedicaron al cultivo del café y se establecieron en sus propiedades cómodamente con todos los adelantos de la época: agua potable, inodoros, electricidad y casas confortables”, comenta Kühl, quien durante los últimos años se ha convertido en el historiador de la migración alemana a Nicaragua.
Selva Negra se encuentra en el corazón de la hacienda La Hammonia (“Hamburgo” en latín), a 1.300 metros sobre el nivel del mar. Ahí la pareja Kühl-Hayn encontró rastros dejados por los primeros colonos alemanes: canales de agua construidos con piedra labrada, turbinas hidroeléctricas, arietes para elevar el nivel del agua, serpentinas para calentar el agua y la casa original edificada en 1893, que funciona como restaurante y museo a la orilla de la laguna. Cuenta también con la rueda delantera del famoso “Terrocarril” de Matagalpa (una locomotora a vapor sobre tierra), que aquellos inmigrantes ocuparon entre 1903 y 1907 para transportar el café de Matagalpa a la zona de La Paz Centro, a unos 90 kilómetros de distancia.
El complejo ecoturístico dispone de veinte cabañas de diferentes tamaños, catorce cuartos dobles, albergue juvenil, capilla rústica, bar-restaurante, alquiler de caballos, senderos en las montañas y cinco lagunas. En sus alrededores figuran más de doscientas especies de aves y más de cien variedades de orquídeas clasificadas con sus nombres científicos. Desde las cabañas se pueden ver y escuchar monos congos (Alowatta palliata), colibríes (Amazilia canela), jaguares (Phantera onca) y ardillas (Eutamias sibiricus).
Biólogos del Museo Seckenberg de Frankfurt, Alemania, encontraron en Selva Negra una especie de culebra azul y blanca, única en el mundo, a la que dieron el nombre científico de Sibon Selva Negra.
Debido a que no se permite la caza, la quema, ni la deforestación, es un santuario para la fauna y la flora. El clima promedio es de 19° centígrados.
Bodas, seminarios y hasta congresos son algunas de las actividades que se pueden realizar allí. El restaurante ofrece comidas locales, internacionales y alemanas como el Sauerkraut y el café gourmet Selva Negra, marca patentada en los Estados Unidos, disponible también en el museo de la inmigración alemana local. Todos los alimentos se producen de manera orgánica.
La gestión empresarial de Selva Negra ha sido evaluada y certificada por el Programa de Producción Más Limpia (PML), ejecutado por la Universidad Nacional de Ingeniería y financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “El Hotel Selva Negra es considerado como un modelo por su buen desempeño ambiental y sostenibilidad”, asevera un documento oficial del PML publicado recientemente. Asimismo, el prestigio ecológico de Selva Negra ha trascendido las fronteras nicaragüenses y la organización internacional Rainforest Alliance recientemente también lo certificó.
Cómo llegar
En el kilómetro 138 de la carretera Matagalpa-Jinotega se ubica Selva Negra. Desde Managua se puede viajar por tierra durante dos horas sobre carretera asfaltada. A la entrada de la hacienda está un viejo tanque de guerra, vestigio de la revolución popular sandinista, que derrocó al régimen somocista en 1979.
El complejo ecoturístico dispone de 19 bungalows, cada uno con su porche; cuatro bungalows familiares; catorce cuartos de hotel estilo americano, sencillos o dobles y con porches compartidos; y un albergue estudiantil para veinte personas. Los precios por noche oscilan entre US$50 y US$125
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Una porción de Alemania en Nicaragua: eso es el hotel Selva Negra, en donde prevalece la armonía con el ambiente.