Juan Gaviota Marina del Sur es un lujoso proyecto inmobiliario pionero en la costa Pacífica guatemalteca.
Lo que hace más de veinte años no pudo ser, ahora sí, y como dice uno de sus mentores, Juan Monge, “es un sueño que se tuvo mucho tiempo antes”. En seis kilómetros de playa del litoral Pacífico, en el departamento de Escuintla, se ha construido un desarrollo inmobiliario de alto nivel con un confortable y seguro estilo de vida en contacto con el mar.
Alrededor de 300 unidades (entre casas, villas y condominios) son parte de la primera fase de Juan Gaviota Marina del Sur, empresa de capital local. La comunidad de inquilinos disfruta de instalaciones con mantenimiento permanente y los servicios de la casa club, el restaurante y el spa. También disponen de canchas de tenis, fútbol, baloncesto y voleibol; pista de patinaje y driven ranch; y además pueden practicar el surf.
“Al principio vendimos algunos terrenos y luego nos dedicamos a construir las unidades habitacionales. Manejamos el reglamento arquitectónico para guardar cierta armonía. Además, los propietarios deben ser miembros del club; para ser aceptados pasan por un proceso de selección”, comenta Enrique Descamps, socio y director.
Y la pionera idea de crear complejos turísticos y recreativos extiende más sus alas, ya que la compañía proyecta incursionar en Antigua Guatemala y Petén con desarrollos similares y que atraigan, por ejemplo, a extranjeros en etapa de retiro con interés en afincarse en Guatemala. “El país ofrece muchas ventajas como el clima, su diversidad en flora y fauna, la milenaria cultura maya y el encanto de la época colonial”, explica Walter Gándara, gerente de proyecto.
En entrevista con Summa el empresario Juan Monge habla de los pormenores de un desarrollo que busca poner a Guatemala en el mapa inmobiliario y turístico regional, y por qué no, del mundo.
¿Quiénes integran el grupo inmobiliario?
Somos varios socios que creyeron en una idea que parecía imposible y quienes sin escatimar esfuerzos aportamos capital para el desarrollo. En la junta directiva cada quien cubre distintas áreas. En la presidencia, que es rotativa, figura Javier Arzú, también somos miembros Walter Gándara, Carlos Enrique “Baby” Mata, Enrique Descamps y yo.
¿Qué los hizo decidirse por una zona alejada y vencer tantos obstáculos?
Demostrar que las cosas se pueden hacer a pesar de la no participación del sector gubernamental, que debería interesarse por crear polos de desarrollo como el nuestro y que genera cientos de trabajos. La idea nació hace once años, aunque otros la venían acariciando desde hacía veinte años. A nosotros se nos presentó la oportunidad de comprar una tierra y convocamos a un grupo de accionistas que quisieran invertir. El obstáculo más grande fue la falta de credibilidad de la gente que nos decía “no van a poder hacer la carretera” y la hicimos, “no van a poder construir el puente” y lo construimos; que no podríamos hacer el canal y la salida al mar y también lo logramos. Y los edificios ahí están. Hemos hecho todo en diez años. Si el gobierno invirtiera en esta infraestructura turística; a lo mejor serían diez o quince proyectos y lo que se generaría para el país sería increíble.
Han sido pioneros en muchos sentidos.
Desde el inicio se tenía la visión de hacer un desarrollo innovador, para un mercado que quisiera algo diferente, había muy pocos y en cierta medida pequeños y no a este nivel. El guatemalteco no tenía estas opciones de disfrutar de la playa, en donde se le ofreciera más: aéreas deportivas y acuáticas, casa club, entretenimiento para los jóvenes y, sobre todo, mucha seguridad.
¡Construyeron un canal artificial!
No había un canal navegable, ni salida al mar. Fue una de las cosas más caras, sólo en la salida se invirtieron US$9,5 millones; pero ha sido parte del éxito y también es necesario para la construcción de la marina.*Adaptación revistasumma.com, el texto completo se encuentra en la revista impresa
Juan Gaviota Marina del Sur es un lujoso proyecto inmobiliario pionero en la costa Pacífica guatemalteca.