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Auditor Consumado
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Por Vanessa Barahona
Publicado el 11/4/2008
 

Con 36 años de experiencia en materia tributaria, Carlos Haehnel es la cabeza de Deloitte LATCO, división que atiende a Latinoamérica.

Edición 172


Auditor Consumado

Vanessa Barahona y Marilyn Gutiérrez

Con 36 años de experiencia en materia tributaria, Carlos Haehnel es la cabeza de Deloitte LATCO, división que atiende a Latinoamérica.

En el mercado latinoamericano el modelo de negocios tradicional se transforma para requerir soluciones globales. Esta es una de las tareas de Deloitte LATCO, la división de la gran multinacional que atiende a la región latina, unificando las firmas de Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, República Dominicana, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, con 5.300 profesionales distribuidos en 25 oficinas a través de catorce países.
La coordinación está a cargo de Carlos Haehnel, director general de Deloitte LATCO nacido en Buenos Aires, Argentina, en 1948, quien desde 1972 trabaja para la corporación. Si bien inició en la compañía Estudio Local, ésta fue adquirida por Deloitte en 1980. El ejecutivo se gradúo como contador público de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Es experto en impuestos y se dedicó al área tributaria hasta 2000, cuando fue designado CEO de Deloitte Argentina. En 2005 creó Deloitte LATCO, cuyo objetivo es marcar una tendencia en la región, con una amplia gama de servicios, ofreciendo dinamismo a los clientes locales. Fue reconocido en 2007 como el empresario del año en Argentina. En entrevista con Summa Haehnel habló sobre la división que lidera y su tarea en la región.

¿Por qué la división LATCO?
Tiene que ver con la evolución de un mundo mucho más globalizado; realmente el control de las grandes corporaciones ahora es regional. En nuestro caso, el cliente no tiene que negociar y resolver sus temas a través de quince contactos en Latinoamérica, sino a través de uno sólo, que es Deloitte LATCO. Somos una organización de muchas firmas federadas, no hay una única firma; y que respondemos a un nivel de calidad y políticas de mercadeo y financieras para dar una respuesta vigorosa en calidad, rapidez y excelencia del servicio.

Su creación es reciente y ha sido innovadora.

Nace el 1º de julio de 2005, cuando se suscriben los acuerdos de integración en la ciudad de Lima y a partir de ahí se fueron analizando las necesidades del mercado. Luego movilizamos los recursos para prestar el servicio; esto significa que no es necesario tener en todos los países grandes centros operativos. Por ejemplo, se pueden tener consultores expertos en todos los países y que se movilizan. No tenemos catorce centros de altísima tecnología, sino que vamos adquiriendo personal de acuerdo al desarrollo del mercado. Esa es la mejor forma de entender la firma, catorce países geográficos y un solo país profesional. Una sola respuesta, una sola oferta y una misma calidad de servicios.

¿Cuáles son las ventajas para Latinoamérica?
En esta región hay muchos países y una gran cantidad de ellos son pequeños; por lo tanto, al no tener una masa crítica suficiente se les hace difícil contar con servicios sofisticados. Nuestra empresa involucra catorce países y estamos en negociaciones con Bolivia para su incorporación. Esto facilita todo lo que implica ir al mercado y tener las posibilidades de dar un servicio desarrollado y afrontar los costos que representa, de otra manera los países pequeños tendrían una desventaja notable.

¿Con cuántos empleados se cuenta?

Tenemos 5.300 personas, fijas, de  las cuales 200 son socias y 5.100 están en el staff. Para unos temas especiales puede haber contrato de servicios, pero es poco, diría que nuestra producción es “in house”.

¿Cuáles eran sus retos cuando asumió el puesto de director general?
Bueno, las metas eran muy desafiantes porque había que organizar a todos los miembros; es decir, que pudieran integrarse y convertirse en un solo organismo. En Latinoamérica nos cuesta mucho darnos cuenta que tenemos que trabajar juntos. Evidentemente el desafío fue avanzar uniendo, coordinando y generando una sociedad. Ese fue el reto más grande: que nos entendiéramos. Una sociedad no es cuando uno da y el otro recibe, sino cuando todos dan y todos reciben a consecuencia del agregado de valor que juntos pueden crear. Como consecuencia, hoy estamos alcanzando un nivel más que interesante y compitiendo mejor que ningún otro en el mercado de servicios profesionales.

¿Por qué lo eligieron para el puesto?

Nosotros, los líderes de los distintos países de Deloitte, ya nos conocíamos por ser parte de una organización mundial; pero no tan estrechamente relacionados por que al fin del día cada país se trabaja conforme a los parámetros internacionales. Argentina tuvo una iniciativa de hacer un llamado a la unidad y, por supuesto, esto fue un punto inicial. Los demás países decidieron que yo asumiera la conducción del proyecto. No fue una imposición de nadie, fue un consenso. Asumí el puesto y el año pasado se revalidó mi posición.

*Adaptación revistasumma.com, el texto completo se encuentra en la revista impresa