La estrategia local consiste en superar sus deficiencias para enfrentar a sus homólogos de Vietnam, China y Camboya.
Sólo quienes se adapten al cambio sobrevivirán. Trasladando a los negocios actuales la teoría darwiniana de sobrevivencia de las especies, los textileros hondureños intentan mejorar su competitividad en el mercado global mediante el proyecto “Mejoramiento de la competitividad en la industria textil y de la confección en Honduras”.
El proyecto cuesta US$1.250.000 y se propone “aumentar la capacidad de este sector mediante el mejoramiento de las capacidades de los recursos humanos y el apoyo para nuevas oportunidades de negocios”, revela el memorando a los donantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Para desarrollar este programa de mejoramiento empresarial, el Fondo Multilateral de Inversiones del BID aportó US$870.000 y la Asociación Hondureña de Maquiladores (AHM) puso una contraparte de US$380.000. Los ejes de acción principales del proyecto son capacitación técnica, mejoramiento de las cadenas productivas y apoyo para el cumplimiento de las exigencias de mercado.
Entre los beneficiarios directos del proyecto están 2.000 trabajadores que recibirán capacitación en competencias técnicas, mil operarios que recibirán certificación en competencias laborales, sesenta pequeñas y medianas empresas textiles que mejorarán su administración y serán certificadas para acceder a mercados internacionales y 300 gerentes que aumentarán sus conocimientos y destrezas sobre competencias laborales y exigencias del mercado.
Según estudios del BID, las condiciones preferenciales de acceso al mercado propuestas por la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC) y el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP plus), transformaron la industria textil y de la confección en el sector productivo y exportador más dinámico de América Central y la República Dominicana en los años 90. Las oportunidades de empleo se incrementaron cuando Honduras, Nicaragua, Guatemala y República Dominicana crearon zonas de libre comercio y atrajeron inversionistas extranjeros y empresas manufactureras multinacionales. El sector textil centroamericano generó 450.000 empleos directos en más de mil fábricas, lo cual representa el 5% del empleo total regional. “La realidad que encontraron en el lugar de trabajo era variada: desde operaciones en las que se exigían la aplicación de rigurosas normas laborales internacionales hasta condiciones más rudimentarias”, rememora el informe del BID.
Con la entrada en vigencia del Acuerdo Multifibras de la Organización Mundial del Comercio, a partir del 1º de enero de 2005, comenzó la eliminación gradual del sistema internacional de cuotas del sector textil y de la confección. Informes de la Oficina de Textiles y Vestuario del Departamento de Comercio de Estados Unidos advierten que “tras la desaparición de este régimen especial, los compradores tendrán la libertad de abastecerse recurriendo a países y proveedores que ofrezcan las mejores condiciones en términos de precio, calidad, rapidez, riesgo y servicio”.
Ahora el principal desafío que enfrenta el sector textil y de la confección en estos países es el surgimiento de productores muy competitivos en términos de costos en China, Vietnam y Camboya.*Adaptación revistasumma.com, el texto completo se encuentra en la revista impresa



