¿Qué es la Responsabilidad Social Empresarial (RSE)? La respuesta no es sencilla, pero se tiene claro que no es una moda o un acto caritativo, sino la mejor forma de hacer negocios. Aunque nació como filantropía en el siglo 19, se ha ido aproximando hacia su verdadero significado: la capacidad de la empresa para responder por su influencia en la sociedad. También se define como la manera de rendir cuentas a los grupos de interés a los cuales afectan directamente las decisiones empresariales, entre los que están el gobierno, las comunidades aledañas, los proveedores, las organizaciones y los sindicatos.
“Es un proceso de mejora continua que involucra tanto a los altos gerentes como al resto de trabajadores. Genera acciones que benefician a todos y contribuyen al desarrollo sostenible del país”, comenta Alicia Fournier, directora ejecutiva de la Asociación de Empresarios para el Desarrollo (AED) de Costa Rica.
La práctica más aceptada es la Triple P bottom line: profit, people and planet (ganancia, población y planeta), más conocida en países latinos como las 3P de la sustentabilidad. Quien cumple con la fórmula se identifica como responsable socialmente, porque al tener ganancias, genera empleo, permite mejores salarios e incentiva a los empleados; se preocupa por colaborar con el desarrollo de las poblaciones vecinas y respeta los derechos laborales que establece cada país; finalmente, el término ‘planeta’ se refiere al respeto incondicional hacia el medio ambiente.
La RSE se integra en la gestión del negocio; evitando de esa manera encasillarse; sin embargo, la mayoría de las empresas prefiere enfatizar sus programas en el sector económico y geográfico al que se dedica. Las empresas que tienen operaciones en varios países aplican programas regionales, tal es el caso de algunos bancos (BAC y Scotiabank) y ciertas cadenas de supermercados: Wal-Mart Centroamérica destinó US$500.000 durante 2007 en la región, aparte de planes específicos en donde tienen locales; y PriceSmart, con el programa Aprender & Crecer, que nació en Costa Rica, pero se ha expandido al resto de naciones. Algo similar ocurre con la comercializadora de electrodomésticos Grupo M, que dedica 5% de sus utilidades a la Fundación M, encargada de programas de apoyo a la comunidad, ambiente y desarrollo en los cinco países centroamericanos.
El otro acuerdo reconocido es el Pacto Mundial, iniciativa propuesta por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Su objetivo también es lograr el compromiso voluntario mediante diez principios básicos: la protección de los derechos humanos básicos, la contratación de proveedores que tampoco violen los derechos humanos, el apoyo a la libertad de asociación, la eliminación del trabajo forzoso, la erradicación del trabajo infantil, la abolición de prácticas discriminatorias, la prevención de accidentes laborales, la promoción de una responsabilidad ambiental, la difusión de tecnologías amigables con el medio ambiente y la lucha contra la corrupción. El acuerdo global es considerado la reunión corporativa más grande del mundo, con 3.000 empresas y 70.000 organizaciones laborales e instituciones académicas. “El día de mañana la RSE será un estándar”, concluye Rhina Reyes, directora ejecutiva de la Fundación Empresarial para la Acción Social (FUNDEMAS), de El Salvador.
