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Publicado  09/12/2008 | Especial del mes | Calificación
El nuevo ADN corporativo
Coordinación: Luis Diego Quirós. Textos: Leonardo Coca, Marilyn Gutiérrez, Metzi Rosales y Luis Diego Quirós

¿Qué es la Responsabilidad Social Empresarial (RSE)? La respuesta no es sencilla, pero se tiene claro que no es una moda o un acto caritativo, sino la mejor forma de hacer negocios. Aunque nació como filantropía en el siglo 19, se ha ido aproximando hacia su verdadero significado: la capacidad de la empresa para responder por su influencia en la sociedad. También se define como la manera de rendir cuentas a los grupos de interés a los cuales afectan directamente las decisiones empresariales, entre los que están el gobierno, las comunidades aledañas, los proveedores, las organizaciones y los sindicatos.

“Es un proceso de mejora continua que involucra tanto a los altos gerentes como al resto de trabajadores. Genera acciones que benefician a todos y contribuyen al desarrollo sostenible del país”, comenta Alicia Fournier, directora ejecutiva de la Asociación de Empresarios para el Desarrollo (AED) de Costa Rica.

La práctica más aceptada es la Triple P bottom line: profit, people and planet (ganancia, población y planeta), más conocida en países latinos como las 3P de la sustentabilidad.  Quien cumple con la fórmula se identifica como responsable socialmente, porque al tener ganancias, genera empleo, permite mejores salarios e incentiva a los empleados; se preocupa por colaborar con el desarrollo de las poblaciones vecinas y respeta los derechos laborales que establece cada país; finalmente, el término ‘planeta’ se refiere al respeto incondicional hacia el medio ambiente.

La RSE se integra en la gestión del negocio; evitando de esa manera encasillarse; sin embargo, la mayoría de las empresas prefiere enfatizar sus programas en el sector económico y geográfico al que se dedica. Las empresas que tienen operaciones en varios países aplican programas regionales, tal es el caso de algunos bancos (BAC y Scotiabank) y ciertas cadenas de supermercados: Wal-Mart Centroamérica destinó US$500.000 durante 2007 en la región, aparte de planes específicos en donde tienen locales; y PriceSmart, con el programa Aprender & Crecer, que nació en Costa Rica, pero se ha expandido al resto de naciones. Algo similar ocurre con la comercializadora de electrodomésticos Grupo M, que dedica 5% de sus utilidades a la Fundación M, encargada de programas de apoyo a la comunidad, ambiente y desarrollo en los cinco países centroamericanos.

El otro acuerdo reconocido es el Pacto Mundial, iniciativa propuesta por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Su objetivo también es lograr el compromiso voluntario mediante diez principios básicos: la protección de los derechos humanos básicos, la contratación de proveedores que tampoco violen los derechos humanos, el apoyo a la libertad de asociación, la eliminación del trabajo forzoso, la erradicación del trabajo infantil, la abolición de prácticas discriminatorias, la prevención de accidentes laborales, la promoción de una responsabilidad ambiental, la difusión de tecnologías amigables con el medio ambiente y la lucha contra la corrupción. El acuerdo global es considerado la reunión corporativa más grande del mundo, con 3.000 empresas y 70.000 organizaciones laborales e instituciones académicas.  “El día de mañana la RSE será un estándar”, concluye Rhina Reyes, directora ejecutiva de la Fundación Empresarial para la Acción Social (FUNDEMAS), de El Salvador.

Existen 103 empresas y 150.000 trabajadores que están comprometidos con la organización CentraRSE.

Una estrategia de negocios

Metzi Rosales, corresponsal

Los empresarios guatemaltecos, conscientes de que hacer negocios de manera responsable les traerá mejores réditos, han mejorado sus prácticas sociales.

Ejercer la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es entrar en una relación ganar-ganar. Esa es la visión que deben tener los empresarios guatemaltecos, en palabras de Guillermo Monroy, director ejecutivo del Centro para la Acción de Responsabilidad Social en Guatemala (CentraRSE), si quieren que su reputación y, por ende, sus ganancias, no mermen. “La RSE es una estrategia de negocios. Se ha comprobado que la decisión de hacer negocios de forma ética, basados en la legalidad, genera una mayor competitividad, lealtad del cliente, acceso a mercados y credibilidad”, comenta.
Este cambio de mentalidad se constata en números: 103 empresas, de todos los sectores y tamaños, que representan alrededor del 30% del Producto Interno Bruto (PIB) de Guatemala y que emplean a más de 150.000 personas, se han asociado a CentraRSE. Para 2008, esta fundación espera seducir a 77 nuevos afiliados, como indica su Plan Administrativo.

CentraRSE surgió en 2003, cinco años después de que el Banco Mundial (BM) y el Consejo de Fundaciones Privadas de Guatemala identificaran la importancia del término RSE. Así, CentraRSE se convirtió en la representante en ese país del Consejo Mundial Empresarial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD, por sus siglas en inglés).
Para solventar las ansias empresariales de contribuir al desarrollo económico del país, Monroy explica que idearon un instrumento de autoevaluación con 286 preguntas, que incluye siete indicadores internacionales que han sido adaptados al contexto guatemalteco: gobernabilidad, público interno, medio ambiente, proveedores, mercadeo, comunidades y políticas públicas.

IndicaRSE es la herramienta de medición que desde 2003 están utilizando más de ochenta empresas. El documento, que puede ser descargado desde el sitio web de CentraRSE, tiene una cláusula de confidencialidad; es decir, los resultados de las empresas no pueden ser revelados con nombre y apellido, solo en estadísticas globales.

En su última edición, la de 2007, los resultados indican que el 82% de las empresas evaluadas mejoró sus prácticas internas en un 4% respecto a 2006. Lo cual indica que han mejorado en valores y transparencia, específicamente en cultura organizacional y gobierno corporativo. El informe constata, además, que el 50% de los socios de CentraRSE posee un Código de Ética, esto significa un aumento del 35% con relación a 2006.

Cementos Progreso ha sido una de las empresas que ha destacado en los indicadores de CentraRSE. En 2007, lanzó su Código de Valores, Ética y Conducta (COVEC). Annalyz Siliézar, coordinadora de RSE de Cementos Progreso, dice que están “convencidos de que la ética y la transparencia empresarial aumentan el valor de una empresa en el mercado”.

Los directivos de CentraRSE ambicionan que para 2009 los indicadores de toda Centroamérica estén homologados. Así serán comparables con los resultados de otras empresas en la región, explica. Para lograrlo, están trabajando con sus pares en Centroamérica: FUNDEMAS, de El Salvador; FundaHRSE, de Honduras; UniRSE, de Nicaragua, y AED, de Costa Rica.

*Adaptación revistasumma.com, el texto completo se encuentra en la revista impresa

La empresa, Espresso Americano, dirige su RSE a una campaña para prevenir el VIH-SIDA, uno de los mayores problemas de salud del país.

Promoviendo el desarrollo y salvando vidas

Leonardo Coca, corresponsal

La solidaridad de los empresarios hondureños se manifiesta principalmente en el apoyo a las pymes y en la lucha contra el VIH-Sida.

El Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Fundación COHEP) es la principal organización corporativa promotora de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) de Honduras. Fue creada en 1992 como asociación civil de beneficio mutuo y sin fines de lucro.

Procura promover reformas económicas para incentivar e incrementar la inversión y la generación de empleo, impulsar proyectos de desarrollo comunal, crear conciencia colectiva sobre los principios que sustenta el empresariado como motor del sistema económico del país y asegurar la ejecución de acciones concretas de las empresas en el contexto de la concertación nacional para el desarrollo económico y el mejoramiento de la calidad de vida de todos los hondureños. La Fundación COHEP maneja tres programas: Créditos Fondos Taiwán, Junior Achievement Honduras y Apoyo a las mipymes.

Una de las campañas de RSE más importantes es la de VIH-SIDA, que impulsa la empresa Espresso Americano, que reporta activos por US$5 millones, tiene 19 locales y emplea a 800 personas. La campaña de prevención del VIH-SIDA beneficia a la totalidad de la población hondureña y se desarrolla en alianza con la organización internacional Youth AIDS, mediante las cafeterías de Espresso Americano en todo el país.

Un informe reciente de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) revela que Honduras reporta oficialmente más de 16.000 personas infectadas con el VIH-SIDA, cifra que representa el 60% de los casos reportados en los siete países de la región.

La frase clave de la campaña de Youth AIDS es “Mira, escucha y habla”, y la protagonizan artistas estadounidenses y latinoamericanos, entre los que figuran Juanes y Salma Hayek. “Todo esfuerzo que uno pueda hacer para despertar la conciencia en los demás de lo que significa el VIH-SIDA es positivo, tratamos de despertar esa conciencia que permita disminuir el flagelo que actualmente tiene unas cifras de contagio alarmantes”, comenta Tatiana de Kafati, gerente general.
El rescate de menores es el eje de la campaña de RSE de la Asociación Azucarera de El Salvador, que beneficia a más de 400.000 personas, 18.700 de ellas menores.

Caminar despacio, pero seguro

Metzi Rosales, corresponsal

Desde 1992, diferentes organizaciones han intentado seducir a los empresarios para que implementen acciones en beneficio de sus clientes y la sociedad.

Cuando Rhina Reyes, directora ejecutiva de la Fundación Empresarial para la Acción Social (FUNDEMAS), mira hacia el año 2000 y lo compara con 2008 dice que “ha habido un avance tremendo” en las prácticas sociales por parte de los empresarios. Varios han entendido que la filantropía no equivale a Responsabilidad Social Empresarial (RSE); es un término que va más allá del cumplimiento de las leyes, desde lo laboral y económico hasta el medio ambiente, y se amplía a proyectos de desarrollo humano que benefician a la sociedad y empleados de una empresa. Y que implementarla es beneficioso también para ellos. Así, para 2007, el informe de labores que presentó en mayo censa a 1.432 salvadoreños “sensibilizados” en este tema: incluyendo ejecutivos de negocios, pequeñas y medianas empresas (pymes) y estudiantes.

Que la RSE aún esté en pañales es cuestión de semántica, para unos, y de dinero, para otros. Por ello, el reto de FUNDEMAS, que nació en 2000, fue establecer siete indicadores para que no haya margen de error ni dudas. Sus ochenta fundadores comenzaron a promulgar con la práctica. Los parámetros coinciden en su mayoría con los diez establecidos en el Pacto Mundial: derechos humanos, condiciones laborales, medio ambiente y lucha contra la corrupción.

Una de las empresas que impulsa un programa fuerte de RSE es la Asociación Azucarera de El Salvador, que genera 50.000 empleos directos y 180.000 indirectos. En la actualidad, financian y dan materiales para que las escuelas puedan estar abiertas hasta en vacaciones, han creado trabajos alternativos, como la corta de café, para que los menores de edad no se dediquen a la zafra. Además, este año no han recibido caña de azúcar cortada por niños, alfabetizaron a un grupo de los adultos y trabajan con la energía eléctrica producida por el bagazo de la caña; el excedente es vendido a la red nacional, y dos de sus ingenios venden bonos de carbono. La inversión en RSE en dos años ha sido de US$2,5 millones.

Sin embargo, esta información o beneficios parecen no llegar a toda la población salvadoreña. El Ranking de Imagen 2007, un estudio de la Universidad Doctor José Matías Delgado, reveló que el 47,79% de los residentes del Área Metropolitana de San Salvador admira a “ninguna empresa” por la preocupación y el esfuerzo en ayudar al bienestar de sus clientes y la sociedad.

*Adaptación revistasumma.com, el texto completo se encuentra en la revista impresa

El Grupo Pellas dirige su RSE al apoyo de empresarios, gestión que beneficia a más de 250.000 nicaragüenses.

Más que una moda

Leonardo Coca, corresponsal

La RSE crece con fuerza entre los empresarios, quienes la integran como parte fundamental de su estrategia de negocios.

Los empresarios nicaragüenses están asumiendo su Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y han hecho propias las palabras de Stefan Schmidtheiny, fundador del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible, quien advierte: “No pueden existir empresas exitosas en sociedades fracasadas”.

En Nicaragua, según el último informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el 45,1% de la población subsiste con US$1 al día, 1,7 millones de personas carecen de servicio eléctrico, el 21% de la población no tiene acceso a agua potable y el 27% de la población está desnutrida.

“Cifras como éstas son alarmantes y al mismo tiempo explican por sí mismas que al hablar de RSE, no hablamos de más donaciones, ni de pura filantropía, sino de nuevas actitudes dentro de nuestras sociedades, actitudes que se orientan a la creación de más fuentes de trabajo, porque estas son también fuentes del mejoramiento de la situación socioeconómica de un país, son la base para soluciones sostenibles”, señala Matthias Dietrich, director ejecutivo de la Unión Nicaragüense para la Responsabilidad Social Empresarial (UNIRSE), fundada en abril de 2005 e integrada por más de cincuenta empresas grandes, medianas y pequeñas. La organización pretende promover, divulgar y profundizar la RSE en cinco campos de acción: calidad de la vida laboral, ética en los negocios, relación entre empresa y comunidad, marketing responsable y defensa del ambiente.

Antonio Lacayo, director ejecutivo del Centro Empresarial Pellas (CEP), reafirma que “el sentido de responsabilidad social ha estado presente en el Grupo Pellas desde hace más de un siglo, cuando se fundó la Nicaragua Sugar Estate”, propietaria de uno de los ingenios más grandes y modernos del país.

UNIRSE tiene muchos aliados, entre los que destacan organizaciones gremiales como el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), la Cámara de Comercio Americana (AMCHAM), la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN) y la Cámara de Industrias (CADIN).

Bajo el concepto de “negocios inclusivos”, otros grandes grupos empresariales, como Centro Empresarial Pellas (CEP), Bancentro-Lafise, RAMAC, OCALSA y COEN concentran esfuerzos en el desarrollo y fortalecimiento del sector privado mediante alianzas empresariales con micros, pequeñas y medianas empresas. También hay empresas extranjeras que brindan su aporte a la educación, el deporte y la salud, entre las que sobresalen British American Tobacco (BATCA), Unión Fenosa, Wal-Mart y Gran Pacífica Resort.

*Adaptación revistasumma.com, el texto completo se encuentra en la revista impresa

Los ingresos del Hotel Punta Islita crecieron en un 10% desde la implementación de su RSE en el 2007.

La ruta responsable

Luis Diego Quirós, redactor

Desde hoteles boutique hasta multinacionales del sector tecnológico unifican criterios para profundizar en los alcances de la RSE, Costa Rica.

El trabajo comunitario no es un tema   nuevo entre las empresas costarricenses, que han colaborado durante años con los grupos menos favorecidos económica y socialmente. Al principio, esta práctica se confundía con la filantropía, pero en las últimas décadas el ámbito corporativo se ha orientado hacia una dirección más acorde con las necesidades actuales, que implican apoyo y capacitación a programas establecidos oficialmente.

“Algunas empresas tienen prácticas ejemplares de responsabilidad social en los diferentes sectores productivos de la economía nacional. Hay cada vez más interesados en el tema”, señala Aitor Llodio, director ejecutivo de ALIARSE, iniciativa fundada en 1997 con el apoyo y la colaboración de siete empresas, tres instituciones estatales y un organismo internacional, que promueve las alianzas público-privadas para el desarrollo sostenible. Junto a grupos similares trabaja en la creación del Consejo Consultivo Nacional de Responsabilidad Social (CCNRS), una red para canalizar todas las acciones del desarrollo en un mismo rumbo y que funcione como una instancia de diálogo y coordinación, debido a que ahora existen varias asociaciones trabajando en la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), pero sin una guía común.

Las diferentes entidades ―entre las que destacan la Asociación de Empresarios para el Desarrollo (AED), ALIARSE, el Centro Internacional para el Desarrollo Humano (CIDH), el Centro Nacional de Producción más Limpia (CNP+L), CEGESTI e INCAE― se ocupan principalmente del reforzamiento de la educación pública y el medio ambiente, aspectos que coinciden con las fortalezas de Costa Rica; sin descuidar la salud, el desarrollo local y las condiciones laborales.

La empresa que adopte un plan estructurado de RSE logra una mejor reputación de su imagen corporativa, establece buena relación con los accionistas sociales (stakeholders) y estimula la productividad. “La empresa se proyecta en la comunidad como inversionista en su desarrollo social y protectora de su entorno, mejorando la cohesión social”, comenta Alicia Fournier, directora ejecutiva de AED, organización formada por 74 empresas locales y multinacionales que, en octubre de 2004, impulsaron el diseño de una gestión de negocios basada en la práctica responsable.

Aunque falta mayor divulgación y conocimiento del tema, algunas empresas de capital local iniciaron hace décadas con la aplicación de prácticas de RSE en su estrategia de negocios, conformando un comité integrado por ejecutivos y trabajadores de todo nivel, así como programas específicos y proyectos de inversión social. Tal es el caso del Hotel Punta Islita en el desarrollo comunal y artístico, y del fabricante de etiquetas adhesivas Etipres en el impacto ambiental y la flexibilidad en esquemas de trabajo.

El hotel Punta Islita inició operaciones en 1994 como un resort ecológico y cultural situado en una exótica playa guanacasteca. En 2007 el grupo abrió el lodge El Silencio, localizado en 210 hectáreas de bosque montañoso en el centro del país. En la actualidad, emplea a 241 personas, quienes en un 85% son vecinos de la zona. Su plan de RSE promueve la conservación de la cultura autóctona, la oportunidad económica y la gerencia responsable de los recursos naturales en la lejana comunidad de Islita. El objetivo es que el bienestar de los vecinos y el entorno natural brinden al huésped experiencias auténticas que los incite a regresar a los hoteles. Se calcula que en Costa Rica, cerca de cien empresas y ocho organizaciones impulsan los programas formales de RSE.

*Adaptación revistasumma.com, el texto completo se encuentra en la revista impresa

Más de 56 empresas, 30 ONG y 7 gremios forman parte de la iniciativa de las Naciones Unidas en pro de la RSE. De esos programas, un alto porcentaje se dirige a la protección de la niñez.

Eje de una tendencia corporativa

Marilyn Gutiérrez, redactor

En el país la RSE nació como filantropía pero se ha convertido en una pauta a seguir por muchas compañías.

El mundo vive un proceso de cambios acelerados y de intensa competitividad, lo cual obliga a las firmas y demás instituciones a adaptarse para poder sobrevivir en un esquema de economías globalizadas y liberales que exige a las compañías ser  cada día más innovadoras, diversificadas y flexibles.

A esto se suma la necesidad de crear ambientes de trabajo justos, productivos y potenciadores de beneficios económicos y sociales, que permitan una libre interacción entre sus empleados y que además devuelvan algo a la sociedad.

Panamá se une al desafío mundial, al tener que realizar profundas reformas estructurales, económicas y sociales para responder a las exigencias de la globalización y crear empresas que no solo sean productivas, sino también socialmente responsables.

Según explica la organización IntegraRSE –fundada en 2000 y pionera en la divulgación y promoción del tema–, la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) implica una nueva forma de hacer negocios en estrecha vinculación con valores éticos, el cumplimiento de los requisitos legales, el respeto a los derechos humanos, las comunidades y el medio ambiente.

La RSE se encuentra en diversos estados de avance, dependiendo muchas veces del sector al que se refiera. Marcela Álvarez, presidenta de IntegraRSE, comentó que “existen algunas que se encuentran en la etapa de incorporarla como parte integral de su sistema y, de igual forma, existen otras que aún lo ven como filantropía o inversión social. Cabe mencionar que en muchas se llevan a cabo prácticas aisladas y que no las identifican bajo este término. O incluso, existen áreas muy desarrolladas de buenas prácticas que podrían servir como ejemplo, pero no las reconocen como tal y, por tanto, no forman parte de su estrategia de negocios. En el país se puede mencionar el caso del sector agroindustrial, que se ha visto obligado, por el mercado, a cumplir los requisitos que éste exige, para poder exportar”.

Este panorama va cambiando día a día con la influencia de las multinacionales, que tienen estándares de responsabilidad empresarial establecidos por sus casas matrices y se convierten en referentes para otras. “La incorporación de la responsabilidad social dentro del organigrama institucional es otro factor que se puede considerar en la evolución de los programas de esta materia. Hace algunos años no era común encontrar firmas que contaran con un departamento dedicado a la RSE; sin embargo, actualmente son más las compañías que cuentan con áreas específicas de trabajo exclusivas para el tema”, explicó Álvarez.

El Banco General es una de esas empresas. Hoy cuenta con 56 sucursales en Panamá y una regional en Costa Rica. Su RSE está dirigido a cinco áreas específicas (alimentación, educación, salud, discapacitados y adultos mayores) y canaliza estos aportes por medio de alianzas con organizaciones sin fines de lucro, siendo quienes ejecutan los proyectos. El compromiso a largo plazo con las diferentes organizaciones les ha permitido llevar a cabo su labor con constancia, lo cual se transforma en resultados palpables. La fundación trabaja con 195 organizaciones en todo el país y en estos doce años ha dado aportes por más de US$10 millones. Se estiman que el programa beneficia a más de 6.000 niños de 185 comunidades de extrema pobreza.

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El programa de reforestación de la Cervecería Nacional Dominicana beneficia a 63 comunidades que son vecinas de las cuencas escogidas por la empresa.

Primeros pasos hacia el compromiso social

Marilyn Gutiérrez, redactora

Las empresas dominicanas inician la travesía hacia la contribución voluntaria con la sociedad.

La responsabilidad social empresarial (RSE) puede definirse como la contribución activa al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva y su valor agregado. Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la responsabilidad social es el conjunto de acciones que toman en consideración las empresas para que sus actividades tengan repercusiones positivas sobre la sociedad y que afirman los principios y valores por los que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos internos como en su relación con los demás actores. Hasta ahora, la RSE es una iniciativa de carácter voluntario.

En República Dominicana el sector empresarial, especialmente el de la gran empresa, es cada vez más consciente de la importancia de gestionar la RSE como herramienta necesaria para incrementar su buen nombre y la confianza dentro de la sociedad. En este sentido ya muchas de ellas se han especializado áreas y personal en la tarea de promoción y asesoría de estos valores. En el sector de las pymes la tarea aún está por empezar.

Jesús Elías Michelén, director del Observatorio Permanente de Ética y Responsabilidad Social (OPERSE), explica que “esta nueva ola llega al país mediante el fenómeno de la globalización y el libre comercio. Como parte de los requerimientos para firmar el RD-Cafta se exigía una serie de transformaciones legales y sujeción a normas de transparencia. Esto también implicaba a las compañías involucradas en los procesos de intercambio comercial”.

Michelén manifestó que “cuantificar el número de empresas es muy riesgoso, puesto que no se ha hecho anteriormente. Precisamente por esto surge el observatorio de RSE: para ofrecer datos e informaciones confiables al respecto. De todas maneras, sólo unas cuantas grandes empresas han especializado departamentos en responsabilidad social corporativa; no llegan a una docena”. ¬

Uno de esos casos es el de la Cervecería Nacional Dominicana, que genera unos 4.000 empleos directos y unos 100.000 indirectos. La compañía inició un RSE de  Reforestación, campaña que inició en 2003. Está encaminado a la protección de las aguas de las principales cuencas del país.

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