Blogs, blogs, blogs… Cada día son millones los nuevos blogs de las temáticas más diversas que se abren en la web. Este nuevo modelo de comunicación, que permite un ida y vuelta inmediato con el consumidor (recordamos que en un blog, el autor publica un artículo, o post, y automáticamente todos los lectores quedan habilitados para hacer comentarios sobre el texto) puede ser muy bien aprovechado también por las empresas y no sólo por particulares.
Los blogs corporativos permiten a los ejecutivos de la compañía ‘conversar’ con clientes, distribuidores o curiosos sin filtros, respondiendo consultas, dudas o críticas. Así, se rompe el esquema unidireccional de la comunicación, que siempre fue de una vía: ahora la empresa puede saber qué piensan sus clientes en apenas minutos.
Veamos algunos datos clave que surgen de un estudio realizado por la consultora Edelman: el 85% de los blogs son percibidos como ocasionalmente confiables y los bloggers confían en otros bloggers por sobre cualquier otra fuente, muy por encima de los websites corporativos. Con esto en mente, es lógico que sean muchas las organizaciones que estén, al menos, pensando en montar un blog. Sobre todo, considerando que la inversión inicial puede ser nula, si se utilizan los servicios sin costo que hay en el mercado (como Blogger o Wordpress) o muy baja, si se realizan algunos ajustes sobre el sitio web común y corriente para habilitar esta alternativa.
Existen algunas barreras para que la implementación de blogs corporativos no sea todo lo rápido que debería ser, considerando las ventajas y los bajos costos de inicio. La principal es, precisamente, la que es también el principal beneficio: la información que circula de ida y vuelta entre la compañía y sus clientes. No son muchas las compañías que se animan a comprometerse de verdad en esta comunicación bidireccional, porque tienen miedo de que las opiniones de los lectores puedan ser controversiales o, simplemente, porque participan desde hace años de un modelo de negocios en el cual el concepto de “escuchar” al cliente no figura en ningún sitio.
Porque una cosa hay que tener en cuenta: una vez que se abre el canal de comunicación y se invita a los usuarios a dar su palabra, ya no hay vuelta atrás. Un cierre abrupto o una censura de las opiniones vertidas devuelven un resultado en extremo negativo. Para minimizar este tipo de riesgos, las empresas deben desarrollar políticas claras, tanto para los bloggers como para los lectores.
¿Es mejor empezar ahora con el riesgo de tropezar o esperar a que exista una mayor madurez? Difícil de generalizar, ya que es algo que cada empresa debe decidir de acuerdo con su política histórica en cuanto a inversiones en tecnología. Lo que sí es imprescindible para aquellas que se atrevan es un cambio en la mentalidad: de nada sirve dejar hablar al cliente si no se está dispuesto a escucharlo.*Adaptación revistasumma.com, el texto completo se encuentra en la revista impresa