El límite entre la playa y el mar se confunde en la cada vez más famosa y espectacular costa caribeña dominicana. Cuatro hermanos (fieras de los negocios, como se llaman en la familia), se han aliado para promocionar este majestuoso paraíso premium de clase mundial.
La cara de la empresa es Ricardo Hazoury Toral. Con su don de gentes, amena conversación y dinamismo, rápidamente transmite las maravillas concebidas por el Grupo Abrisa, uno de los líderes en República Dominicana, y que participa en diferentes sectores de la vida social y económica.
¿Cuáles son las raíces de su familia?
Como una gran mayoría de latinos, venimos de inmigrantes; una historia como la de tantos en América de la que se podría hacer un libro. Mis abuelos llegaron a Barahona, uno de nuestros departamentos, y ahí se conocieron mis padres: Jorge Abraham Hazoury, de ascendencia libanesa, quien murió en 2004 a los 81 años, y Mercedes Toral de Hazoury, Micky, ahora con setenta años.
Mi padre estudió en España, fue médico y el primer endocrinólogo del país. Fundó el Hospital de la Diabetes y la Universidad Iberoamericana (sus dos grandes empresas), dedicó su vida a ayudar al prójimo y nos transmitió esa forma de ser.
¿Cuál sería su definición de Cap Cana?
Es una respuesta al desarrollo turístico de República Dominicana. Desde los años 70 el país había tratado de entrar en el mercado turístico y lo logró con grandes hombres y proyectos que tomaron la iniciativa en esos años, como los grupos Punta Cana y Casa de Campo; Barceló, la primera inversión española que incluso tomó muchos riesgos, y Club Med, de origen francés.
Entre los años 90 y 95 el país se establece como un destino turístico en el mundo: Punta Cana, Puerto Plata y Samaná empiezan a sonar más. También destaca Santo Domingo, la capital, a partir de 1992, con la preparación para el quinto centenario del descubrimiento de América. En esa época los grandes destinos del Caribe eran Jamaica y Puerto Rico.



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