El huracán Katrina arrancó árboles, derribó las líneas de energía, inundó las casas y, posiblemente, destruyó más de uno o dos terabytes de datos. “En ninguna de las listas de chequeo, en casos de evacuación por desastre, se habla de hacer una copia de la información que se encuentra en su computador”, dice Janet England, ejecutiva de mercadeo, de Nueva Orleans, quien perdió casi todo durante la tormenta, incluida toda la información almacenada en el disco duro de su computador.
Salvar la información, haciendo una copia separada de la misma, es no solamente sabio, en caso de desastre; es también un seguro contra fallas mecánicas, robos, virus de computador y borrados accidentales. En los dos últimos años, han aparecido muchas más opciones para hacer “backup” de la información, cuyos precios varían de acuerdo con la capacidad de almacenamiento, la facilidad de uso y la protección de la privacidad.
Con cada vez más personas guardando, en sus computadores, información financiera y personal, por no mencionar fotos, música y videos, no hacer una copia de respaldo del disco duro es ganarse un dolor de cabeza. Imagínese perder las fotografías digitalizadas de los daguerrotipos y la investigación genealógica, como les ocurrió a Janet y a Mike, su esposo.
“Sé que suena estúpido, pero yo también perdí mi listado para tarjetas de Navidad, lo que realmente me molesta”, dijo England. Y si en el computador hay información de negocios, la necesidad de un “backup” se hace aún más crítica. “Es bastante malo no hacerlo”, afirmó Ronald Kramer, un consultor en computadores, de Portland (Maine), cuya empresa All Computer Solutions Inc. se especializa en salvaguardar datos.
Existen varios medios y estrategias para hacer copias de respaldo. Ahora que los “quemadores” de CD y DVD se encuentran instalados en casi todos los computadores personales, copiar archivos importantes en discos es probablemente la opción menos costosa. Un CD virgen, con una capacidad de 700 megas, cuesta aproximadamente 28 centavos de dólar y un disco para DVD, de 4.7 gigas de capacidad, cuesta alrededor de 36 centavos. Estas son buenas opciones si usted simplemente quiere salvar unos cuantos documentos, por ejemplo.
Pero si usted tiene una modesta discoteca con 50 canciones, una docena de películas, cinco años de papeles de impuestos y varios grupos de fotos tomadas en vacaciones, más una buena cantidad de documentos, eso podría significar cerca de 100 gigas de datos. Hacerlo con el método de utilizar su “quemador” significaría cantidades de discos y mucho tiempo y paciencia para identificar los archivos que usted quiere guardar y luego insertar y sacar discos durante el proceso del “backup”.
“A medida que vamos almacenando datos en el disco duro de nuestros computadores, se torna impráctico pasar todo a discos”, anotó Jerrold M. Grochow, vicepresidente de servicios de información y tecnología, en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge.
Alternativamente, existen cartuchos de cinta magnética que pueden almacenar entre 50 y 150 gigas, con un precio de alrededor de un dólar por giga, pero en ese caso se requeriría un “drive” de cinta magnética, que usualmente no está instalado en los computadores y tiene un precio que oscila entre 100 y 300 dólares. El “drive” viene normalmente con un software que automatiza el proceso de “backup”. Las cintas magnéticas son menos frágiles que los CD y los DVD (ya que estos se rayan y pandean fácilmente), pero tienen tendencia a deteriorarse con el tiempo, especialmente si no son almacenadas bajo condiciones ideales (alrededor de 21 grados centígrados y humedad inferior al 70%).
Los pequeños “drives” de bolsillo, también conocidos como “drives” mini o flash, pueden almacenar hasta 4 gigas, a un precio de 50 dólares por giga y son, incluso, más durables. “No se rompen si usted camina sobre ellos”, afirmó Kramer. Se conectan directamente a los puertos USB del computador, así que no necesitan hardware adicional. Pero, como los discos, las cintas y los minidrives, los discos duros externos tienen una capacidad relativamente pequeña y los archivos que usted quiere salvar tienen que ser seleccionados individualmente.
Otra alternativa común es hacer la copia de respaldo en otro disco duro. Los precios de estos cayeron considerablemente el año pasado, con un precio de cerca de 80 dólares para un disco duro con 200 gigas de capacidad. Los últimos diseños se conectan en los puertos USB y no son más grandes que un casete de video. También, como los discos, las cintas y los minidrives, los discos duros externos pueden ser fácilmente removidos y trasladados a otro lugar.
“¿Qué tiene de bueno hacer copias de respaldo de su información si usted las mantiene en el mismo lugar con su computador que se quemó o que fue inundado, en caso de un desastre?”, anotó Patricia K. Galloway, quien enseña archivo digital, en la Escuela de Información, en la Universidad de Texas, en Austin.
Algunos discos duros externos, como el Maxtor OneTouch (US$200) le permiten al usuario copiar archivos seleccionados con el simple pulso de un botón. Existe, también, un puñado de aplicaciones, el LiveState, de Symantec (US$100) e Intego Personal Backup X4 (US$70), que automáticamente mantienen una réplica del contenido del computador en un disco duro externo. “De ese modo, si se presenta una falla, no hay que perder tiempo reformateando su computador y volviendo a cargar todos los programas”, expresó Kramer.
Otras estrategias para hacer “backup”, generalmente salvan solo archivos creados con esos programas. Uno no puede leerlos realmente hasta que reinstale el programa, lo cual puede ser un proceso dispendioso. Pero con un software de drive-imagen, como es denominado, uno puede conectarlo al drive externo y seguir trabajando como si nada hubiera ocurrido.
Por cerca de US$1.000 se puede conseguir una red anexa de almacenamiento (network-attached storage, o NAS), que consiste básicamente en la combinación de un servidor y un disco duro externo (o un conjunto de drives externos). Casi del tamaño de una tostadora eléctrica con cuatro puestos, los aparatos NAS, como los que hacen Buffalo Technology, Iomega y Linksys, permiten a múltiples usuarios hacer copias de respaldo en un mismo lugar, así como tener acceso a toda la información allí almacenada. Tales aparatos son convenientes para familias que quieren compartir archivos y que no quieren que los computadores de sus hijos se congestionen con música y videos bajados de la red.
Si uno no quiere depender de un aparato o de la limitada vida útil de los medios digitales, puede tomar en consideración la posibilidad de acudir a los servicios de almacenamiento en línea. “Esto solía ser algo que solo estaba disponible para las grandes empresas -afirmó Stephanie Balaouras, analista de tecnología, en Forrester Research, en Cambridge- pero ahora vemos emerger una gran cantidad de competidores dirigidos al nicho de individuos”.
Los usuarios de computadores pueden suscribirse a servicios que adelantan estas tareas de almacenamiento. Esto les permite hacer copias de respaldo, a través de internet, en sitios de almacenamiento ubicados en lugares remotos. Con frecuencia, los usuarios pueden obtener acceso a la información, desde cualquier computador, desde cualquier lugar y a cualquier hora.
Pero, Grochow, de MIT, sugiere precaución antes de utilizar un servicio en línea. “Usted querrá saber cuánto tiempo lleva funcionando esa empresa –anotó- y examinar su situación financiera para estar seguro de su decisión”. Y si van a guardar copias de documentos importantes, los consumidores deberían indagar con respecto a si sus documentos serán encriptados digitalmente durante el tránsito hacia el sitio de almacenamiento y mientras se encuentren almacenados en el servicio en línea.
Otras preguntas relevantes tienen que ver con si los empleados del servicio están sujetos a revisión de su pasado profesional; si las instalaciones de almacenamiento están ubicadas, por ejemplo, en un terreno inundable y si los servidores de la compañía tienen, a su vez, copias de respaldo en otras ubicaciones. Cuando se necesita almacenar datos, dijo Grochow, “múltiples redundancias son una buena cosa”.´
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